Escalofriantes ejemplos de cómo las empresas conocen nuestros datos más personales
Si creías haberlo oído todo acerca de la privacidad en internet y en nuestros dispositivos, espérate a leer las siguientes historias.
No te exagero cuando te digo que desde que te has levantado de la cama esta mañana hasta el momento en que estás leyendo estas líneas, alguien, ya sea una persona, un algoritmo o una inteligencia artificial, ha tomado debida nota de las imágenes que tienes en la galería de tu teléfono, las búsquedas que has realizado en tu navegador o las órdenes que has emitido a través de tu altavoz inteligente. No estamos poniendo el grito en el cielo, porque ya estamos acostumbrados a tener presente que nos espían. Y lo peor de todo es que nos da exactamente igual.
El recuerdo de una tragedia
Una periodista del prestigioso diario The Washington Post, Gillian Brockell, tuvo que escribir un artículo, más bien una suerte de carta dirigida a las grandes empresas tecnológicas, debido a que, tras tener que pasar por la muerte de su hijo, sin haber nacido aún, seguía recibiendo comunicaciones, información y anuncios relativos a productos para madres con hijos recién nacidos. Es terrible cómo se nos invitan a gastar y comprar sin ningún tipo de miramiento.

Imagen de Gillian Brockell. Mamamia
En distintos extractos de la carta, que puedes leer en el artículo, Gillian escribe:
Queridas empresas tecnológicas. Seguramente habéis visto mis agradecimientos a todas las amigas que vinieron a mi baby shower. Pero, ¿no visteis también como buscaba en Google bebé no se mueve? Por favor, empresas tecnológicas, os lo imploro. Si vuestros algoritmos son lo suficientemente inteligentes para darse cuenta de que estaba embarazada, o que había dado a luz, también lo serán para darse cuenta de que mi bebé murió.
La fotografía robada de tu galería
La periodista, sí hoy el artículo parece que las tiene como protagonistas, Carme Chaparro narraba, frente al polémico Iker Jiménez, una anécdota que le sucedió recientemente. Ella había sacado una fotografía de una crema y, por tanto, la imagen se había guardado en la galería de su teléfono móvil. Hasta aquí todo normal, ¿verdad?
Me acaba de pasar algo bastante extraño (abro hilo). Hace cosa de una hora le hecho una fotografía a una crema facial que me quería comprar (luego no hay quien se acuerde de los nombres, así que foto al canto y listo). Es de una marca aún muy poco conocida. Canadiense.
— Carme Chaparro (@CarmeChaparro) 6 de agosto de 2018
¿Instagram espía nuestras fotografías?
Cuando Carme accedió a una de las redes sociales de fotografía más conocidas, Instagram, uno de los primeros anuncios que apareció ante sus ojos fue la crema que había fotografiada anteriormente. Y su pregunta la hago extensible al resto de la comunidad de Urban Tecno, ¿cuando concedemos permiso a esta aplicación para acceder a nuestra galería, también se lo concedemos para que espíe el contenido que en ella se encuentra?
Un reloj inteligente como prueba de asesinato
Seguramente que ningún asesino podría imaginarse que el reloj de su víctima podría incriminarle en un asesinato, pero esto fue lo que ocurrió en la localidad australiana de Adelaida, donde una señora de 57 años fue asesinada por su nuera en septiembre de 2016. Lo que la asesina no conocía en el momento de cometer el brutal delito es que un Apple Watch iba a ser la prueba fundamental para su condena.
Los datos recogidos por el dispositivo de Apple fueron claves en la investigación
El reloj mostraba una actividad compatible con un ataque, que la acusada afirmaba haberse producido por unos asaltantes, pasadas las 18:30 horas. Sin embargo, ni vecinos ni las pruebas de ADN indicaban que en la casa había estado más personas. Además, la presunta asesina contó a la policía que había salido a dar aviso a una patrulla instantes después del ataque y esto sucedió a las 22:00 horas, mucho después de la muerte de su suegra. Para que luego digan que el reloj de Apple resulta caro. ¿Tiene precio la resolución de un crimen?