El histórico reactor nuclear que producirá electricidad por primera vez para alimentar la Inteligencia Artificial

La Universidad de Utah y Elemental Nuclear Energy Corp conectarán este verano un centro de datos a un microrreactor académico que durante medio siglo solo se había utilizado para investigación

El histórico reactor nuclear que producirá electricidad por primera vez para alimentar la Inteligencia Artificial
Visita al reactor TRIGA (Universidad de Utah)
Publicado en Tecnología

La eclosión de la Inteligencia Artificial ha traído consigo un desafío colosal para la industria tecnológica debido a su consumo desmesurado de energía. Las grandes compañías buscan alternativas viables para mantener sus infraestructuras operativas. Ante este escenario, la respuesta definitiva podría estar en el despliegue de la energía nuclear a pequeña escala.

Este verano, el reactor TRIGA de la Universidad de Utah hará historia al producir electricidad por primera vez desde su inauguración hace medio siglo. Hasta la fecha, esta instalación académica se había dedicado exclusivamente a fines de investigación. El calor generado por sus procesos internos se disipaba a través de sistemas de refrigeración convencionales, perdiéndose en el ambiente sin ningún tipo de aprovechamiento.

El panorama cambiará radicalmente en los próximos meses gracias a una alianza estratégica con la compañía Elemental Nuclear Energy Corp. Ambas instituciones han diseñado un experimento pionero para capturar esa energía térmica latente, según detalla la publicación especializada Interesting Engineering. El objetivo pasa por transformarla y alimentar un centro de datos en miniatura dedicado íntegramente a estas nuevas cargas de trabajo computacional.

Un sistema innovador sin turbinas de vapor

El núcleo de este avance tecnológico reside en un generador sumamente compacto basado en helio frío. Este sistema utiliza un ciclo Brayton inverso que permite prescindir de las gigantescas turbinas de vapor tradicionales y de la enorme huella espacial que requieren para funcionar. Durante el proceso, el helio se comprime, se calienta aprovechando el agua de la piscina del reactor y se expande a través de una turbina antes de enfriarse mediante un intercambiador de calor criogénico.

Los objetivos de rendimiento de esta prueba de concepto apuntan a una entrada térmica de aproximadamente 50 kilovatios. A todas luces, esto se traducirá en una generación eléctrica neta de entre dos y tres kilovatios. Aunque la cifra resulta modesta frente a los cientos de megavatios que devoran las instalaciones comerciales, la energía resultante alimentará un nodo de procesamiento de alto rendimiento que ejecutará operaciones en tiempo real.

El futuro de los centros de datos

El experimento trasciende la mera anécdota universitaria para convertirse en un banco de pruebas crucial para todo el sector. La industria tecnológica estudia con gran interés la viabilidad de los microrreactores nucleares in situ para satisfacer sus gigantescas demandas energéticas. De este modo, las empresas podrían operar de forma independiente sin sobrecargar la red convencional ni aumentar su huella de carbono.

El desarrollo de la parte computacional cuenta con el respaldo directo del Instituto de Informática e Imágenes Científicas de la propia universidad, que aporta su amplia experiencia en el diseño de estas infraestructuras. A ello se suma el papel fundamental que juega el programa de Ingeniería Nuclear en la ejecución técnica del proyecto. La iniciativa reúne a estudiantes y profesores de doce universidades nacionales e internacionales. Este esfuerzo conjunto acaba consolidando una de las colaboraciones académicas más ambiciosas jamás realizadas en torno a un reactor de investigación, marcando un primer paso hacia la alimentación energética del futuro.

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