El secreto de los misiles Harpoon, una proeza tecnológica que hunde barcos con precisión milimétrica
¿Por qué los misiles Harpoon siguen siendo diferenciales tras más de medio siglo de funcionamiento? He aquí las claves de su evolución.
En el ámbito militar, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial se ha llevado a cabo una continua inversión en material para contar con las armas más avanzadas del mundo. La Guerra Fría no hizo más que avivar este incremento del gasto en Defensa, algo que se ha notado debido a los diferentes conflictos que han ocurrido desde entonces. Hay armamento que es exclusivo para atacar determinadas áreas y, por ello, en el día de hoy nos vamos a centrar en los curiosos misiles Harpoon, una tecnología pensada para hundir buques enemigos.
El hundimiento de barcos es una práctica que puede debilitar seriamente la capacidad de la potencia enemiga, por lo que puede resultar diferencial acabar con embarcaciones de cientos de millones de dólares con un solo golpe. Los misiles Harpoon están particularmente preparados para ofrecer un rendimiento único en lo que se refiere a la destrucción de las líneas enemigas. Para conseguirlo, cuentan con una serie de elementos diferenciales que siguen siendo únicos pese a haber superado los 60 años de servicio.
Veamos, por tanto, cuáles son las claves de la evolución introducida en este tipo de armamento específico, por qué se trata de opciones diferenciales en lo que se refiere a capacidad y, por supuesto, hasta qué punto nos encontramos ante unidades que poseen una precisión milimétrica para acabar con un buque enemigo. En caso de éxito de la operación, lo cierto es que cada unidad resulta muy barata para Estados Unidos.
Los misiles Harpoon y la evolución experimentada durante todos estos años
Los misiles Harpoon permiten dar en el blanco con suma facilidad. Nacieron a finales de la década de los sesenta y, sin embargo, han ido adaptándose a las nuevas tecnologías desde entonces. En primer lugar se incluyó tecnología un tanto rudimentaria, la cual podía tener un grado de fallo considerablemente alto. La tecnología creada por lo que actualmente es Boeing fue introduciendo novedades de gran calado. La primera de ellas fue el Sistema de Posicionamiento Global (GPS por sus siglas en inglés), para después incluir la opción Sistema de Navegación Inercial (INS por sus siglas en inglés).
Ambas tecnologías, GPS/INS, le permitieron al misil guiado ser una alternativa mucho más efectiva y certera. Para entonces, tan solo había que preocuparse de la ojiva en particular. Se trata de un misil con un peso de más de 200 kilogramos, el cual está repleto de metralla. Además, dicha ojiva está especialmente preparada para explotar al alcanzar el objetivo. De esta forma, ofrece un rendimiento diferencial nada más impactar con el casco de un buque de guerra enemigo.
Una de sus principales características es que puede ser lanzado desde diversos medios de transporte y plataformas. De hecho, se han podido ver unidades del Harpoon en portaaviones, buques de guerra e, incluso, bombarderos. Ahora bien, ¿cuál es su principal seña de identidad? Pese a su tamaño, tiene una facilidad especial para sortear a los radares. Esto es así debido a que circula a gran velocidad a una distancia muy próxima a la superficie del agua. Este es un factor que lo convierte en una propuesta particularmente efectiva.
Tras el lanzamiento de un misil de esta clase, el proyectil asciende para, posteriormente, descender muy rápidamente. Una vez alcanza la velocidad crucero, mantiene el rumbo para aproximarse al blanco escogido previamente. Tras el impacto, la metralla es la encargada de llevar a cabo el trabajo sucio, ya que destroza todo lo que se encuentra a su alrededor. El objetivo de este arma es la destrucción de buques y su posterior hundimiento, algo que ha podido demostrarse en anteriores ocasiones. Estamos, sin duda, ante un misil que ha marcado una época.