El vicepresidente de Google Cloud asegura que hay dos tipos de startups de IA que no sobrevivirán

La situación actual refleja los inicios de la computación en la nube a finales de la década de 2000 y principios de la de 2010, según Darren Mowry

El vicepresidente de Google Cloud asegura que hay dos tipos de startups de IA que no sobrevivirán
Darren Mowry de Google
Publicado en Tecnología

La inteligencia artificial generativa es la nueva gallina de los huevos de oro de la industria tecnológica. En los últimos meses han surgido muchísimas startups que han creado herramientas basadas en ella, luchando por hacerse un hueco en el sector y llamar la atención del máximo número de usuarios posible. Puede que unas cuantas consigan sobrevivir, pero otras tantas no lo harán; una situación que nos recuerda bastante a lo que sucedió a finales de los 90 y principios de los 2000 con la burbuja de las puntocom.

Darren Mowry, responsable global de startups en Google Cloud, DeepMind y Alphabet, cree que las startups de LLM Wrappers (aplicaciones o herramientas de software creadas a partir de modelos lingüísticos grandes, como GPT-4, para personalizarlos y hacerlos útil para tareas específicas) y los agregadores de IA (plataformas de software que centralizan múltiples modelos, herramientas o agentes en una sola interfaz) tienen la "luz de verificación del motor" encendida.

En un reciente episodio de Equity (el podcast de TechCrunch), Mowry dijo: "Si realmente solo cuentas con el modelo back-end para hacer todo el trabajo y prácticamente estás etiquetando ese modelo con una etiqueta blanda, la industria ya no tiene mucha presencia para eso". Y es que, por muchos millones de personas que usen ChatGPT o Gemini cada semana, la gente, por lo general, no está demasiado interesada en lo que pueden hacer otras herramientas de IA.

Los wrappers de LLM y agregadores de IA ya no valen la pena

"Para que una startup progrese y crezca, es necesario contar con fosos profundos y amplios, ya sea horizontalmente diferenciados o con algo muy específico para un mercado vertical", afirmó. Algunos ejemplos de este tipo de envoltorio LLM con foso profundo incluyen Cursor, un asistente de programación con la tecnología de OpenAI, o Harvey AI, un asistente legal potenciado con inteligencia artificial.

El mercado ha evolucionado demasiado para que una startup pueda sostenerse únicamente integrando una interfaz de usuario sobre GPT y consolidar su producto como algunas hace un par de años, ya que lo que ahora importa es generar valor sostenible para el producto. Los envoltorios de LLM no son los únicos que tendrían los días contados, sino también los agregadores, que no dejan de ser un subconjunto de wrappers.

Si bien la startup de búsqueda de IA Perplexity o la plataforma para desarrolladores OpenRouter se han hecho un hueco proporcionando acceso a múltiples modelos de IA a través de una única API, el mensaje de Mowry es claro: "manténganse fuera del negocio de los agregadores". Parece ser que estos no están creciendo demasiado últimamente porque los usuarios quieren "algo de propiedad intelectual incorporada" para garantizar que se los dirija al modelo correcto en el momento correcto en función de sus necesidades.

Mowry, que lleva décadas en el sector de la nube, aseguró en el podcast que la situación actual refleja los inicios de la computación en la nube a finales de la década de 2000 y principios de la de 2010, cuando el negocio de la nube de Amazon comenzó a despegar. En aquel entonces, surgieron numerosas startups dedicadas a revender la infraestructura de AWS, pero cuando Amazon desarrolló sus propias herramientas empresariales y los clientes aprendieron a gestionar los servicios en la nube directamente, la mayoría de estas startups desaparecieron.

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