Es complicado establecer una línea entre las personas que tiene cualidades realmente sorprendentes y aquellas inteligentes. Que tengas la capacidad de realizar ciertas tareas sin apenas esfuerzo, poco o nada tiene que ver con ser inteligente. Es más, visto el caso que te voy a presentar a continuación, creo que la inteligencia acaba por el desagüe cuando se utiliza para fines nada éticos. Da igual, dejo estos desvaríos y te presento la noticia a continuación.

Una memoria prodigiosa y mal utilizada

Recientemente, gracias a la información publicada por el medio de comunicación japonés Sankei News, hemos conocido como se ha procedido a arrestar a un trabajador de un centro comercial de Japón debido a que utilizó la información que aparece en las dos caras de las tarjetas de crédito para realizar compras a través de internet. Yusuke Taniguchi, un varón de 34 años, consiguió hacerse con los datos de 1.300 tarjetas de crédito. Esto es, aprenderse el nombre y apellidos de los clientes, además de su número de tarjeta, fecha de vencimiento y código de seguridad.

Además de una alarmante falta de moral, este hombre dio a la policía su propia dirección

Según la información publicada por el medio de comunicación SoraNews24, este individuo, que trabajaba a tiempo parcial como cajero en el centro comercial Koto City, era capaz de memorizar toda la información de cada tarjeta en el intervalo de tiempo desde que el cliente le entregaba la misma hasta que finalizaba el pago, normalmente apenas unos segundos. Tras su arrestro, la policía nipona encontró una libreta con nombres y números de robos anteriores. Las fuerzas de seguridad consiguieron atrapar al ladrón, debido a que Yusuke compró un par de bolsas y las hizo enviar a su apartamento. Demasiado inteligente para robar, pero bastante necio para no incluir su dirección en los sitios online.