En China ya sospechan que el cliente no siempre tiene la razón: ahora utiliza IA para engañar y devolver productos

Consumidores chinos utilizan imágenes falsas para reclamar devoluciones y empiezan a poner en jaque al comercio electrónico del país

En China ya sospechan que el cliente no siempre tiene la razón: ahora utiliza IA para engañar y devolver productos
La IA está siendo la aliada perfecta para conseguir reembolsos por compras online
Publicado en Tecnología

La inteligencia artificial parece que ha llegado al comercio electrónico chino con dos caras. Por un lado, algunas empresas utilizan sus bondades para mejorar la presentación de sus productos, mientras que, por otra parte, cada vez más compradores la usa para algo mucho menos inocente: fabricar pruebas falsas y reclamar devoluciones por artículos que nunca llegaron dañados. Y el fenómeno se está extendiendo por todo el planeta.

La IA convertida en devoluciones engañosas

Durante el pasado 11 de noviembre, una fecha señalada en las compras online en China, varias compañías online denunciaron haber recibido fotografías manipuladas por IA en solicitudes de reembolso. La información, adelantada en el medio South China Morning Post, mostraba, por ejemplo, a un vendedor de fruta que contaba cómo algunos clientes utilizaban imágenes reales de los productos que vende y pedían a una herramienta de inteligencia artificial que los hiciera parecer mohosos.

Manzanas originales y manzanas con moho creadas mediante IA, en una imagen que se utilizó para generar un reembolso

Manzanas originales y manzanas con moho creadas mediante IA, en una imagen que se utilizó para generar un reembolso

Eso sí, en ciertas ocasiones las situaciones eran ridículas. Algunos enseñaban un cepillo de dientes eléctrico que aparecía cubierto de óxido o una taza de cerámica con grietas en forma de telaraña. Y como suele suceder, las primeras sospechas surgieron por pequeños detalles. Y para muestra un botón. En una tienda de ropa, un cliente exigió el reembolso completo de un vestido, asegurando que el cuello estaba deshilachado. Cuando remitió la imagen del problema, la iluminación resultaba extraña en esa zona y aparecían bordes irregulares, ambas señales típicas de una imagen generada mediante IA.

Algunos empresarios, imaginamos que más acostumbrados a lidiar con la inventiva de la gente, exigían videos como prueba adicional. ¿El resultado? La solicitud de devolución se retiraba de manera inmediata. Y es en este escenario cuando nos enfrentamos a una curiosa paradoja: algunos comercios también usan inteligencia artificial para crear modelos, fondos o incluso productos que no existen.

El resultado es todo un ecosistema donde la línea entre lo real y lo artificial se difumina peligrosamente. Pero, ¿qué soluciones existen? Por un lado, y ante el aumento de reclamaciones falsas, algunas empresas han eliminado la opción de reembolso sin devolver el producto. Además, han empezado a crear un historial del comprador. De esta manera, quienes acumulan muchas devoluciones dudosas tienen más dificultades para que se les aprueben futuras reclamaciones, mientras que los usuarios honestos tienen menos obstáculos.

Ejemplo de la imagen de una camisa modificada de manera exagerada para conseguir un reembolso

Ejemplo de la imagen de una camisa modificada de manera exagerada para conseguir un reembolso

Por otra parte, China, a partir del pasado 1 de septiembre, ha decidido poner en marcha nuevas normas para que cualquier contenido creado con IA lleve una identificación detectable. En la práctica, estamos hablando de una guerra sin tregua entre quienes desarrollan IA cada vez más realista y quienes intentan identificarla antes de que se use para engañar.

Y esto no solo sucede en China, sino que también se está extendiendo al resto del planeta. Por ejemplo, podemos hablarte de un caso expuesto en la red social X recientemente, en el que un usuario asegura que pidió huevos a una tienda online y como uno llegó roto, antes de pedir el reembolso hizo que Gemini generase más huevos rotos. Consiguió el reembolso directamente.

La tecnología, que prometía facilitar las compras en el siglo XXI, parece que se está convirtiendo en una herramienta no solo de creación y ayuda al ser humano, sino también en un arma para engañar. Ahora, gobiernos, empresas y usuarios tienen que volver a ajustar las reglas en un mercado donde ya no basta con creer lo que se ve en una foto. ¿Nos estamos cargando la confianza online?

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