Este es el primer Iron Man, y su espectacular armadura consiguió batir todos los récords

El Capitán Enos B. Petrie es el inventor de tal curioso artilugio.

Este es el primer Iron Man, y su espectacular armadura consiguió batir todos los récords
Uno de los primeros trajes submarinos parece más propio de un superhéroe de Marvel. Cyberneticzoo
Publicado en Tecnología

Ahora parece que los inventos modernos tienen que ser complicadas mezclas de tecnología, ideas locas y conceptos fuera de lo común para llamar la atención. Si no nos crees, echa un vistazo a los 11 inventores más locos que viven en YouTube y sus creaciones más bizarras. Sin embargo, si viajamos atrás en el tiempo, podemos conocer un poco más lo que suponía ser un innovador a principios del siglo XX, con una crónica de la época que es para deleitarse.

Una armadura para conquistar el océano y comenzar una nueva era de exploración marina

Gracias a una publicación del medio digital Cyberneticzoo hemos conocido un invento patentado por Enos B. Petrie y que pudo ser uno de los primeros trajes de buceo de la historia. Dentro del artículo podemos encontrar una crónica del diario The Brooklyn Daily Eagle, fechada el día 23 de agosto de 1907. Su titular ya te pone sobre aviso de la magnitud del acontecimiento:

Todos los récords de inmersión se pulverizaron ayer. Un hombre vestido en una armadura metálica desciende a 60 metros de profundidad. Revolucionará el buceo.

Un estuario del océano Atlántico, el Long Island Sound, fue testigo del evento y vio cómo O. E. Gaudy, el valiente que se puso el traje de Iron-Man del siglo XX, pudo alcanzar más de 60 metros de profundidad y regresar a tierra firme sano y salvo. El traje metálico pesaba la friolera de 200 kilogramos, a los que había que añadir 40 kilogramos de plomo para alcanzar el fondo marino, y utilizaba un sistema de bisagras en la zona de los hombros, codos, rodillas y tobillos para facilitar la labor del experimentado buceador, que nunca había probado un traje similar.

Las manos, en este caso, eran utilizadas para operar unos ganchos metálicos, como si de un robot primitivo se tratase. La armadura podía soportar una presión de casi 100 kilogramos e incluía una manguera que permitía eliminar, a través de las juntas, cualquier filtración que pudiese colarse al interior del traje de buceo. Además, también incluía cables eléctricos y telefónicos. El casco se encontraba atornillado al cuerpo a la altura del pecho.

O. E. Gaudy, de 17 años de edad, no tenía ninguna experiencia previa buceando, pero se ofreció voluntario para tan curioso experimento. Anteriormente, el hombre había servido en el ejército y actuado como ingeniero a bordo de un submarino, lo que hizo que tuviese cierta experiencia en asuntos de inmersiones. La aventura acabó siendo todo un éxito y sentó las bases tanto para las modernas técnicas de buceo, los trajes de inmersión que vendrían décadas después y, quien sabe, para inspirar a una generación de dibujantes y artistas de cómic, dado que esta armadura recuerda a las primeras apariciones de Iron-Man en las viñetas de sus aventuras gráficas.

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