Escondido bajo una apariencia minimalista y compacta, tu smartphone constituye toda una obra de ingeniería que concentra una serie de funciones que antes realizaban varios gadgets, gracias a, entre otras muchas cosas, los sensores.

Tu móvil es una máquina de ingeniería perfecta

Pero, ¿cómo cuentan todos los pasos que das siendo capaces de sustituir a tu pulsómetro con eficacia? ¿consume datos tu GPS? A continuación, la respuesta a todas estas incógnitas.

Acelerómetro

Como explica Live Science, los acelerómetros basan su funcionamiento en la detección de movimiento en torno a un eje, por eso es capaz de rastrear tus pasos sin necesidad de tener un wearable aparte.

Además, también señalan al software cuál es la posición del smartphone, es decir, cómo está orientado, algo muy útil cuando estamos usando un mapa integrado en una app.

El acelerómetro mide el movimiento y es capaz de distinguir cuándo andas o conduces

Como su propio nombre indica, los acelerómetros miden la aceleración, por eso muchas apps son capaces de deducir cuándo estás conduciendo y cuándo caminas. Su uso todavía va a ser más importante cuando se implementen aplicaciones de realidad aumentada.

El funcionamiento de este sensor se fundamenta en la electromecánica. De forma simplificada, en su interior existen unas estructuras de cristal microscópico que se "estresan" a causa de las fuerzas que provoca la aceleración. Este estrés produce un voltaje que es interpretado por el acelerómetro de forma que sabe cómo de rápido se está moviendo tu teléfono y hacia dónde.

El acelerómetro es útil para multitud de apps: al margen de las que registran tu movimiento midiendo parámetros como rutas o velocidad, se suman las que integran el cambio de orientación de vertical a apaisado. Sin duda alguna, se trata del sensor más importante.

Giroscopio

El giroscopio ayuda al acelerómetro a la hora de entender de qué forma está orientado tu teléfono. Digamos que añade un nivel de precisión de forma que, por ejemplo, las fotos panorámicas que cubren 360 grados sean tan espectaculares como de hecho lo son. Su utilidad va directamente aplicada a ello, a las fotos de gran angular y videojuegos.

El giroscopio es más preciso de lo que crees

Cuando estás en un juego de carreras en tu móvil e inclinas la pantalla para girar a derecha o izquierda, es el giroscopio en lugar del acelerómetro el que siente lo que estás haciendo.

¿A qué se debe esto? Muy fácil, porque la precisión del giroscopio es mayor y tú solo estás aplicando pequeños giros al teléfono, no te mueves.

Así es como detecta la inclinación en tu móvil el giroscopio. Gizmodo

Podemos encontrar giroscopios en muchos gadgets además de en los smartphones, como son los altímetros o las cámaras de fotos.

Como explica Rotoview, los giroscopios que se integran dentro de los teléfonos no son como los tradicionales (con un funcionamiento mecánico empleando bolas), sino que usan sistemas microelectromecánicos o MEMS. Es decir, una versión mucho más pequeña integrada en una placa electrónica de forma que quepa en un dispositivo móvil.

El giroscopio se hizo popular cuando Apple lo integró en su iPhone 4

Como curiosidad, iFixit nos revela que el giroscopio salió a la palestra con el iPhone 4 en 2010. Hasta ese momento, era totalmente novedoso integrar en un teléfono algo que pudiera detectar la orientación con la precisión actual.

Magnetómetro

Si tenemos brújula en nuestros teléfonos, es gracias al magnetómetro. Este sensor completa la terna encargada del movimiento espacial, como nos explica la Virtual Reality Society. Su nombre es muy claro respecto a su utilidad: mide campos magnéticos de forma que puede decirle a nuestro terminal dónde está el norte mediante la variación de voltaje de salida hacia el smartphone.

Puedes buscar metales en la playa con tu móvil cuando quieras

Notarás la acción del magnetómetro cuando estás dentro de Google Maps, Waze o Apple Maps siguiendo una ruta. Y es que su función no es otra que orientar el mapa de forma adecuada sabiendo cuál es el norte. Además, también colabora con el acelerómetro y el GPS para averiguar cuál es tu ubicación exacta en el globo terráqueo y hacia dónde vas.

Podemos encontrar magnetómetros también en detectores de metales, de hecho incluso puedes descargarte apps para aprovecharte de esa característica del magnetómetro.

GPS

¿Dónde estaríamos sin el sistema de posicionamiento global o GPS? Probablemente perdidos, en medio de ninguna parte y maldiciendo el estúpido momento en el que decidimos coger un mapa de papel y emular épocas gloriosas en las que la gente los usaba para ir a las Indias y acabar descubriendo América.

Según detalla Howstuffworks, las unidades GPS integradas dentro de nuestros teléfonos reciben una señal desde un satélite espacial para averiguar en qué parte del mundo estamos.

Así que, respondiendo a la pregunta del millón, no usan los datos de nuestro teléfono, por ello puedes saber dónde estás incluso cuando tu móvil no tiene cobertura. A decir verdad, no se conecta solo a un satélite, sino que lo hace con varios para calcular dónde estás en base a los ángulos de la intersección de las señales, algo que se conoce como trilateración.

El GPS no consume datos, pero sí que devora la batería

Aunque no use nuestros datos, toda esta comunicación y cálculo repercute muchísimo en nuestra batería. De hecho, una de las medidas que suelen sugerir para ahorrar batería es precisamente apagar el GPS. Por eso algunos gadgets más pequeños no incluyen este sensor.

Los GPS modernos combinan la señal de GPS con otros datos, como la intensidad de la señal en base a dónde se encuentran las antenas, para conseguir una ubicación más precisa todavía y más estable ante sucesos como que estemos en el interior de un túnel.

…¿y el resto?

¿Te has quedado insatisfecho con los sensores anteriores? Pues tranquilo, porque aún hay más. Eso sí, no son tan importantes para el funcionamiento del teléfono. Algunos terminales como el iPhone incluyen un barómetro para medir la presión del aire, algo muy útil para conocer los cambios en el clima o calcular la altura a la que nos hallamos.

El sensor de proximidad se ubica cerca del altavoz y combina un LED infrarrojo con un detector luminoso para averiguar cuándo tienes el teléfono cerca de tu oreja (mediante la emisión de un haz de luz imperceptible a nuestros ojos), de modo que la pantalla se apaga.

Los sensores son cada vez más pequeños, eficientes e inteligentes… como nuestros smartphones

También podemos encontrar un sensor de luz ambiente que, como cabe esperar, mide la cantidad de luz de la habitación y en función de ello ajusta el brillo de tu pantalla de forma automática. Por supuesto, también puede emplearse si tenemos el modo automático del flash activado.

Como los smartphone, estos sensores cada vez se están tornando más pequeños, más eficientes y precisos. Además, cuentan con actualizaciones y software propio, una razón más para que el software de tu teléfono esté al día, aunque pienses que no sirve para nada.