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Heinz, el fabricante más famoso de ketchuo, ha creado una variante de lo más marciana. Este es el resultado.

En las películas de ciencia ficción, en ocasiones, hemos visto cómo puede llegar a ser la vida en las misiones espaciales. ¿Has pensado alguna vez cómo sería la creación de un huerto en el espacio? Esto, posiblemente, lo recordarás de películas como The Martian, pero lo cierto es que puede valorarse en un futuro este tipo de recolección. Aun así, lo cierto es que los víveres incorporados en cada expedición son más que suficientes para garantizar la alimentación.

Aun así, parece increíble ver cómo podría dotarse de los recursos necesarios para poder establecer una comunidad a millones de kilómetros de la Tierra. Tecnología aplicada debería ser un requisito fundamental para poder explicar este proceso. Ahora bien, ¿y si se pudiesen copiar algunas de las características que podrían darse en órbita? Heinz, la prestigiosa compañía productora de salsas, principalmente, ha conseguido producir un tipo de ketchup muy especial.

Entre sus cualidades principales llama la atención ver su modo de producción. Gracias a la colaboración con el Instituto de Tecnología de Florida se ha podido comprobar hasta qué punto el ser humano podría ser capaz de producir esta salsa más allá de los confines de la Tierra. La clave del proceso la tiene la plantación de unos tomates un tanto peculiares. Su diferenciación radica en la composición de la tierra y, por supuesto, su proceso de producción.

Para poder llevar a cabo el experimento, se intentaron copiar al máximo las condiciones climáticas presente en Marte. No fue tarea sencilla, por lo que se contó con profesionales capaces de establecer determinados patrones relacionados con la temperatura o humedad, entre otros. Tras un tiempo de estudio, se pudo contar con una remesa de tomates un tanto particulares, los cuales han servido para poder crear el que, quizás, puede ser considerado como el ketchup más curioso del mundo.

Veamos, por tanto, hasta qué punto estamos ante una solución que puede ser diferencial a nivel comercial, por qué no es viable en términos de rentabilidad para la compañía y, por supuesto, qué otras investigaciones pueden realizarse en los próximos años al respecto. Y tú, ¿comprarías esta edición limitada de esta variante o crees que la opción clásica seguirá siendo tu favorita? He aquí algunas de las claves que se conocen al respecto.

Heinz crea el ketchup más curioso del mercado gracias a un experimento

Marz Edition, así se denomina esta peculiar versión de su clásico ketchup convencional. Según se puede leer en el portal especializado New Atlas, llama la atención porque ha sido producido bajo unas condiciones jamás antes vistas en la industria. El objetivo siempre ha sido copiar las claves del entorno de Marte para dar con un producto único en el mundo. Las conclusiones han derivado en la creación de un producto que ha sido utilizado, posteriormente, para la producción.

En este curioso experimento se han utilizado hasta un total de 30 tomateras, las cuales han sido plantadas en una tierra traída directamente desde el desierto de Mojave. La composición de esta tierra es muy parecida a la que, mayoritariamente, se puede encontrar en la superficie de Marte. Es por ello que se ha considerado incorporarla, habiendo agregado soluciones adicionales para crear la atmósfera y ecosistema lo más parecidos posibles.

En relación con la temperatura o el sistema de riego, entre otros se han aplicado los mismos criterios que tendrían sentido si, por supuesto, estuviesen presentes en una estación sobre el suelo de Marte. A ello también ha contribuido un potente sistema de iluminación LED, el cual ha sido fundamental para que las plantas pudiesen producir los esperados frutos. Tras un tiempo copiando a la perfección el proceso, se ha podido disfrutar de los frutos de esta increíble cosecha.

Un proceso de producción que, sin embargo, no es viable a nivel económico

Teniendo en cuenta el proceso de producción de esta cosecha, no es viable. Al fin y al cabo, el gasto energético es muy alto en comparación con la producción convencional. Algo parecido ocurre con el rendimiento obtenido en cuanto a peso, el cual apenas ha servido para disfrutar de unas determinadas muestras. Una de las cuales, curiosamente, fue probada a 37.000 metros de altura, donde la temperatura exterior es de unos 74 grados centígrados bajo cero.

Heinz produce un ketchup a partir de tomates que parecen sacados del espacio

Heinz llevó a cabo el experimento hasta una altitud de 37.000 metros. El Litoral

La investigación, como es lógico pensar, no tendrá implicaciones en la política de producción de la compañía. Al fin y al cabo, su proceso convencional de fabricación sigue funcionando tras muchos años en el mercado. Los resultados pueden estar más enfocados hacia la manera de producir todo tipo de productos vegetales en áreas muy áridas. Al fin y al cabo, la desertización es un problema medioambiental que está cebándose con cada vez más superficie en la Tierra.

Habrá que esperar, por tanto, para ver cuáles son algunas de las conclusiones de este curioso experimento.

Temas relacionados: Tecnología

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