Con la fiebre del Bitcoin, términos como blockchain, moneda virtual, criptodivisa, minado o ICO han aflorado en los medios a todas horas, despertando bastante confusión y muchas preguntas.

Desde luego, muchos han sido los curiosos en investigar sobre criptomonedas viendo que estaban ante una nueva gallina con huevos de oro, echándose las manos a la cabeza al pensar en todo lo que podían haber ganado.

¿Qué es una ICO?

Uno de esos términos precisamente es el ICO, un acrónimo que proviene del inglés Initial Coin Offering, que traducido viene a ser Oferta Inicial de Moneda. Como detalla El Economista, se trata de un instrumento de financiación de nuevos protocolos de forma generalizada, y de una criptomoneda en particular.

Insistimos en algo: aunque comenzó para crear monedas virtuales, hoy en día se pueden usar para otras tareas de lo más variadas que tengan en común la tecnología del blockchain, es decir, una cadena de información protegida por criptografía y compartida por una comunidad que registra sus transacciones. Por ejemplo, computación en la nube, creación de repositorios, etc., como puedes leer en Xataka.
Eso sí, en todos los casos ha de existir una moneda vinculada para financiar el proyecto.

El Ethereum recaudó 18 millones de euros en muy poco tiempo

De manera simplificada, se podría decir que una ICO es algo así como cuando una empresa sale a bolsa o cuando se hace crowfunding de un proyecto. Obviamente, el objetivo de los desarrollares es recaudar dinero y además hacerlo con condiciones más favorables que pedir un crédito al banco. Sin ir más lejos el Ethereum logró recaudar 18 millones de euros, algo que ayudó a que despegara.

¿Por qué invertir en una ICO?

Ya hemos visto que el fin de los desarrolladores es lograr dinero para su proyecto, pero ¿por qué debería alguien valorar invertir su dinero?

Para empezar, es la forma más directa de financiar empresas muy innovadoras y en teoría con grandes posibilidades de lograr el éxito. El dinero en el banco no hace nada, pero a quién no le hubiera gustado de el mismísimo Jobs o Zuckerberg llamasen a la puerta de su casa para pedirles algo dinero para iniciar las ahora gigantes Apple y Facebook.

No es fácil estar en el crisol del desarrollo de grandes proyectos que serán los éxitos del mañana y las ICOS nos dan esta oportunidad. Normalmente, llegar a estas esferas corresponde a personas o holdings con grandes capitales y muchos contactos.

Todo lo que debes saber sobre una ICO. The Merkel

Los riesgos de las ICOs

Ahora que ya tenemos claro qué es una ICO y por qué podría ser una gran inversión, es momento de leer la letra pequeña. Pero, ¿qué podría salir mal? Pues sin ir más lejos, el propio proyecto en sí. No hace falta que te diga que poseer mil tokens de algo que vale cero, es cero.

Como podemos ver en la web de expertos en asesoramiento financiero EMindSetLaw, las ICOs son inversiones sujetas a gran especulación. Y es que si quieres que tu inversión pase a monedas tradicionales, primero deberá ser cambiado a criptomonedas que como ya sabes, han fluctuado y fluctuarán enormemente en el tiempo.

Además, en función de su estructura, podrían no estar enmarcadas dentro de la regulación propia de la Unión Europea o de otras jurisdicciones, y en caso de problemas, quedarse fuera de cualquier protección.

Obviamente esto no es del agrado de los gobiernos, que dejan de controlar el dinero y los impuestos, además de desconfiar del destino verdadero de este dinero invertido, que podría empalarse para actividades delictivas como financiar el terrorismo o el blanqueo de capitales. Hay que tener en cuenta que estos instrumentos logran recaudar mucho dinero de forma anónima en poco tiempo. Este es el motivo por el que países como China ya las han prohibido.

Finalmente nos queda la seguridad. Es relativamente común leer en los medios ataques de hackers que logran vulnerar las capas de seguridad y lograr el dinero. Por supuesto, los que se quedan sin nada son los inversores.