Los ataques epilépticos es algo que ocurre de forma inesperada. Aparece sin señal alguna, sin importar el momento y, por supuesto, con unas consecuencias completamente variables. La falta de la anticipación puede convertirse en un problema dependiendo de las circunstancias en las que pueda darse. De hecho, el principal problema es que nadie sabe si puede desarrollar esta afección.

En ciertas ocasiones, puede entrañar una serie de riesgos para la persona. Mientras se padece el ataque, el que la sufre no puede hacer prácticamente nada para controlar los espasmos, por lo que todo depende de los demás que estén alrededor. Ahora bien, ¿y si fuese posible saber con gran probabilidad cuándo puede producirse el próximo episodio? Esto es algo que lleva investigándose mucho tiempo.

Un chip insertado en el cerebro permitirá saber cuándo puede producirse un ataque

Ahora, un equipo de investigadores ha conseguido, al parecer, dar con la tecla. Según se puede leer en el portal New Atlas, una serie de alertas se disparan durante los días anteriores al ataque epiléptico. Recibir información sobre estos desajustes permitirá conocer cómo afrontar el siguiente suceso y, por supuesto, asegurar que el usuario no va a realizar actividades que entrañen riesgo.

El encargado de chivar sobre la potencial situación de peligro sería un chip que se incrustaría en el cerebro. De esta forma, captaría continuamente información relacionada con el área más expuesta a la aparición de los ataque epilépticos. NeuroPace es la denominación de este curioso fruto de la innovación. Como es lógico, ha llevado varios años de trabajo dar con esta tecla.

Veamos, por tanto, cómo funcionaría el chip insertado en el cerebro, cuál es su verdadera función en relación a las variables que monitoriza y, por supuesto, qué se puede esperar sobre su distribución e instalación a lo largo de los próximos años. Se trata de una de las innovaciones de mayor calado presentes en la industria de la tecnología relacionada con la salud.

Prevención con objeto de mejorar la calidad de vida de las personas

Una determinada actividad anormal del cerebro permite determinar pulsos imperceptibles de estimulación eléctrica desiguales. Esto puede desembocar en un ataque epiléptico. Hasta el momento actual, lo máximo que se había conseguido era la detección con apenas unas horas de antelación. Ahora, gracias a este nuevo avance, se podría conocer el ataque hasta unos días antes.

La instalación de chips en el cuerpo será una práctica en un escenario futurista. iPadizaté

La investigación es solvente, ya que el estudio ha sido revelado tras pruebas en 18 pacientes durante años. A lo largo de todo el tiempo del experimento, se ha conseguido monitorizar la actividad cerebral de las personas a través del chip instalado en el cerebro. Gracias a este estudio, se pudo determinar un patrón de conducta, que se tradujo a un algoritmo probando en otras 150 personas.

Las conclusiones del muestreo determinó que en un 40% de los participantes, se pudo conocer la presencia del ataque epiléptico hasta en 3 días anteriores. Dicho porcentaje subía, curiosamente, hasta en el 66% de los casos en el día anterior. Son registros muy positivos teniendo en cuenta la fase inicial del proyecto. Aun así, se está trabajando en una mejora del sistema.

Según los investigadores que han participado en el programa, con Vikram Rao a la cabeza, el objetivo que hay tras el uso de este chip está directamente relacionado con la mejora de los porcentajes anteriores. Se espera que a lo largo de las próximas fases se pueda obtener una calificación de acierto de hasta el 90%. ¿Lo conseguirán? Hay cierto grado de optimismo en el equipo.

Por qué es clave conocer cuándo se producirá un ataque epiléptico

El ataque epiléptico, en términos estrictos, no supone una alta probabilidad de perder la vida, pero sí puede tener consecuencias fatales si se están realizando actividades determinadas o, en su caso, se combina con diferentes tipos de sustancias. ¿Imaginas poder conocer cuándo tienes una alta probabilidad de sufrir un episodio? Podrías evitar todo lo anterior para reducir riesgos.

La instalación de un chip en el cerebro no es una apuesta actual en el mundo de la medicina. Lampadia

Se trata de una solución a tener muy en cuenta para los próximos años. Se trata de una tecnología que todavía está en desarrollo, pero que ha demostrado ser eficaz en un alto número de casos. Habrá que esperar, no obstante, un tiempo para poder mejorar el ratio de acierto. De confirmarse la mejora de la predicción, podríamos estar ante un producto clave a valorar.

Es pronto para asegurar su inclusión en el mercado

y tú, ¿instalarías un producto de estas características si hubieses sufrido ya un episodio en alguna ocasión? Se dice que cualquier persona podría ser víctima de uno. Es cierto que su implante es en un área muy concreta en el cerebro, pero se conseguiría reducir el número de víctimas mortales relacionadas con este problema.

Habrá que estar atentos/as a ver qué ocurre a lo largo de los próximos meses. No obstante, es un proceso largo de análisis, ya que no siempre se dan las circunstancias para conocer su eficacia en gran parte de los pacientes.