La tecnología, aunque nos pueda parecer algo extraño, no se resume únicamente en productos que puedan adquirirse en distintas superficies comerciales. Un movimiento moderno, conocido como biohacking, permite al ser humano ir un paso más allá de lo que la Naturaleza ha tenido a bien ofrecernos y potenciar nuestras habilidades más allá de lo normal o, incluso, ofrecernos algunas nuevas, que harían las delicias de los más fanáticos del mundo del cómic o el cine de ciencia ficción. ¡Bienvenidos al siglo XXI!

Un brazo con propiedades NFC

Gracias a la información que hemos podido encontrar en la página web Hackaday, hemos conocido el caso de una ingeniera norteamericana, conocida con el sobrenombre de Amie DD o @amiedoubleD en Twitter, que ha conseguido implantarse con éxito un chip RFID para poder abrir las puertas de su Tesla Model 3. La página que te comento, en una suerte de diario tecnológico, muestra el proceso que ha realizado esta mujer para acabar con un trozo de plástico dentro de su brazo. En primer lugar, para obtener el chip en cuestión, Amie tuvo que sacar el mismo de la tarjeta de apertura de Tesla, gracias a la utilización de acetona.

La implantación de chips en el cuerpo es una práctica cada vez más común

Una vez con el chip fuera de la tarjeta, Amie acudió a un centro de piercings y tatuajes para poder implantárselo, tal y como podéis ver en el vídeo que os dejo sobre estas líneas y que aviso que tiene alguna escena no apta para personas sensibles a la sangre. En definitiva, con el chip una vez implantado, la ingeniera pudo, finalmente, acceder a su Tesla, sin ningún tipo de llave encima. Únicamente acercando su brazo derecho al lugar donde deberías acercar la tarjeta, la puerta se abrió, como por arte de magia. En realidad, como decía el sabio Carl Sagan:

Cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia.