WhatsApp, Facebook o Twitter eran consideradas hasta ahora como las redes perfectas para promover la difusión de bulos, esos que ya conocemos como "fake news". Sin embargo, existe una plataforma social que ha ido ganando peso en este aspecto tan negativo: Instagram.

The Atlantic ha realizado un interesante reportaje para mostrar cómo Instagram está repleta de conspiraciones y extremismos. Sabiendo que gran parte de los usuarios de esta plataforma son jóvenes, la red social de fotografía debe comenzar a trabajar ya contra la desinformación que la inunda.

Las "fake news" pululan sin problemas por Instagram

Mientras Facebook y YouTube han trabajado a contrarreloj para eliminar cualquier rastro del vídeo del ataque terrorista de Nueva Zelanda, este contenido puede ser encontrado fácilmente en Instagram. Junto a este, aparecen otras publicaciones en las que se asegura que todo se trata de un acto fingido y trata de demostrarlo incluso con memes.

Otras muchas conspiraciones, como el intento de asesinato contra Donald Trump, inundan la red social sin que sus responsables les pongan barreras. Esto supone un problema evidente, ya que son muchos los jóvenes que utilizan Instagram como un medio de información. The Atlantic muestra un ejemplo de ello: Jack, un chico de 16 años que afirma que ha aprendido mucho tras seguir a cuentas conservadoras.

Instagram es la nueva herramienta perfecta para difundir desinformación. Instagram

Otro testimonio es el de la periodista Taylor Lorenz, que ha explicado que le bastó con seguir a la cuenta "@the_typical_liberal" para recibir sugerencias de seguimiento a otros usuarios similares que también apuestan por las teorías del posible ataque a Trump y a personalidades de la derecha estadounidense.

Instagram tiene otro frente abierto en los bulos antivacunas. Aunque ya se ha puesto en marcha para acabar con ellos, sigue siendo fácil encontrarlos en la plataforma. "Vacunas son Genocidio" y "La Verdad de las Vacunas" son algunas de las cuentas que siguen en pie publicando desinformación para decenas de miles de usuarios.

Mientras The Atlantic alarma sobre la alta presencia de "fake news" en una red social con millones de jóvenes en busca de información, Instagram se compromete a seguir analizando y eliminando mensajes de odio. Por el momento, ese plan no está funcionando bien y la desinformación campa a sus anchas.