Utilizar tu trabajo para espiar a menores conlleva cadena perpetua
Un instalador de estos dispositivos pasará lo que resta de su vida en prisión, ya que ha sido condenado por posesión de pornografía infantil.
Las redes sociales, los nuevos dispositivos y la posibilidad de compartir y guardar todo tu contenido en la nube han provocado que las amenazas, en estos primeros años del siglo XXI, estén centradas en la sociedad digital que, poco a poco, se ha ido construyendo alrededor nuestro. En este caso, como gente con malas intenciones ha existido siempre, la tecnología ha otorgado diversas herramientas a quienes buscan extender el mal por el mundo. Menos mal que, en algunos casos, podemos pararles los pies a tiempo.
Espionaje a menores
Recientemente, gracias a la información que hemos podido obtener del medio de comunicación digital Star Tribune, hemos tenido constancia de cómo un individuo, si es que puede llegar siquiera a esa categoría de ser, ha sido condenado a más de 150 años de prisión en Estados Unidos, lo que equivale a cadena perpetua. Ryan Aaron Alden se declaró culpable de 28 delitos, entre los que se encontraban la creación de material pornográfico infantil, posesión de material obsceno y utilización de equipos de vídeo de manera fraudulenta. El trabajo de Ryan consistía en la instalación de equipos de vigilancia para el hogar y, a través del mismo, pudo conseguir acceso a multitud de víctimas.
La maldad lleva a gente como Ryan a utilizar la tecnología con fines realmente asquerosos
Este personaje ocultaba cámaras en distintos rincones de las casas, entre los cuales se podrían destacar baños y dormitorios. Además de poseer archivos con menores, también había utilizado su trabajo para espiar a mujeres en vestuarios, gimnasios, colegios o probadores de centros comerciales. La jueza que ha llevado el caso, Amy Palumbo, ha sido tajante con el comportamiento de este hombre:
Estamos aquí por las decisiones que usted, y solamente usted, ha tomado. La devastación que ha causado a estas familias nunca podrá ser conocida. Si la ley me permitiese castrarle, lo haría. Porque creo que así se empezaría a resolver su problema.