De una parte a esta época en la que nos encontramos, parece ser que muchas de las cosas que imaginaron los directores de cine y escritores de ciencia ficción no se están cumpliendo. No volamos en coche para volver a casa del trabajo, no partimos trozos de madera para la chimenea con espadas láser y aún no somos capaces, que nosotros sepamos, de realizar viajes en el tiempo. Sin embargo, y siempre sucede lo mismo, mucha de la tecnología que actualmente utilizamos, no había sido imaginada por la mayoría de mentes privilegiadas. Este caso que te contaré a continuación, es un claro ejemplo de ello.

Cámaras y el Gran Hermano japonés

De momento, no vamos a tener concursos de convivencia en los supermercados, aunque si aquellos que vigilan las cámaras hablasen, quizás nos sorprenderíamos por la cantidad de malas conductas que suceden en este tipo de establecimientos. La llegada de la inteligencia artificial al mercado global ha posibilitado su inclusión en multitud de sectores, anteriormente gestionados por personas. Esta, como en otros muchos casos, podría ser la situación que se encuentren los vigilantes de seguridad en las próximas décadas. Máquinas supervisando la labor que deberían realizar seres humanos.

Las máquinas deberán aprender a gestionar un instinto que aún no tienen

No me entiendas mal. No hablo de que estas inteligencias vayan a sustituirnos en todos los sectores laborales, pero sí que los trabajos resultarán mucho más precisos si combinamos la última tecnología con aspectos que las máquinas, por el momento, no pueden igualar como podría ser la intuición. En definitiva, hace unos días hemos podido conocer, gracias a la información que hemos obtenido del medio de comunicación digital The Verge, que una empresa de telecomunicaciones japonesa ya tiene en el mercado una cámara de vigilancia con inteligencia artificial incorporada.

Las cámaras de seguridad en Japón ya utilizan IA en directo. Unsplash

La unión de una multinacional como NTT East junto a la empresa recién creada Earth Eyes ha creado un dispositivo denominado AI Guardman. Esta cámara de vigilancia utiliza una tecnología de código abierto desarrollada por la Universidad Carnegie Mellon, que resulta ser uno de los centros de estudios más importantes de Estados Unidos, estando localizada en la ciudad de Pittsburgh, en cuanto a ciencias de computación y robótica. ¿Quieres saber cómo funciona y qué funcionalidades posee este invento procedente del país nipón?

Tus movimientos me suenan

AI Guardman es el nombre que reciben la cámara y la tecnología que se encuentra detrás de la misma. Según los datos que hemos podido recopilar en el medio de comunicación Digital Trends, el sistema se fija en la posición del cuerpo, de las personas que se pasean por la tienda, para identificar posibles acciones delictivas y, en caso positivo, remiten una alerta al empleado correspondiente para que entre en acción. Básicamente, la tecnología escanea a cada persona y cada postura que toma, para después compararlas con aquellas que resultan sospechosas. Si quieres ver una versión de prueba de este sistema, reproduce el vídeo que te dejo bajo estas líneas.

El precio de este tipo de tecnología ha bajado de forma drástica

De momento, la tecnología se encuentra en período de revisión, aunque saldrá pronto a la venta. Según la información que hemos podido consultar con la página web Interesting Engineering, el dispositivo saldrá al mercado a finales de este mes de julio y su precio se establecerá en unos 2.150 dólares, 1.850 euros o 43.275 pesos mexicanos. Además, como suele ser habitual en la mayoría de cámaras de seguridad en los tiempos que corren, hará falta una suscripción para tener alojados los archivos de vídeo en la nube. En este caso, estaríamos hablando de una cuota mensual de 40 dólares, 34 euros o 800 pesos mexicanos.

A pesar de lo que pueda parecerte este sistema, es lógico pensar que necesita de un período de aprendizaje bastante largo. Si tomamos como ejemplo a una persona que trabaje en un supermercado, las actitudes que para un empleado pueden resultar sospechosas, puede que para otro no lo sean tanto. Es por eso que el sistema continuará su puesta a punto con la inclusión de estas cámaras en 10.000 tiendas durante los próximos tres años. Casos de discriminación, por ejemplo, podría ser otra de las batallas a las que se enfrente la compañía. De momento, en mi opinión, falta mucho tiempo para que podamos fiarnos de las decisiones que tome una máquina. El día que podamos hacerlo, quizás debamos empezar a preocuparnos.