El "internet de las cosas" o IoT es uno de los términos de moda, pero seamos honestos, no tienes ni idea de lo que es y tampoco es algo que te suene demasiado bien. ¿Qué cosas van a tener internet aparte del móvil o el ordenador? ¿La nevera? ¿La lavadora? Pues sí. Sigue leyendo, porque si la respuesta te sorprende, sus posibilidades lo harán aún más.

De manera simplificada, el internet de las cosas es una red de dispositivos que pueden conectarse a internet, logrando que máquinas normales y corrientes se vuelvan "smart", como la smart TV, por ejemplo. Con la televisión, todo se ve más claro: a los canales tradicionales, se unen otras alternativas como los servicios en streaming, YouTube…

Esta nevera inteligente de Samsung es uno de los avances más prometedores del Internet de las Cosas. Fox News
El IoT cambiará el mundo tal y como lo conocemos: ni siquiera hacerte un café será lo mismo

Pero como decimos, el internet de las cosas no acaba aquí. En un futuro no muy lejano tendremos cafeteras inteligentes que nos permitirán iniciar el proceso de hacer café desde nuestro smartphone para levantarnos con el aroma del café recién hecho.

Y es que el internet de las cosas permitirá integrar internet a todo tipo de objetos, desde maquinaria industrial hasta los electrodomésticos más mundanos.

¿Cómo hemos llegado hasta aquí?

Dos tendencias están acelerando la llegada del internet de las cosas: la primera son los pagos a través del móvil y la otra es el diseño y creación de dispositivos inteligentes.

De acuerdo con el Economic Times, aunque se estima que hay más de 750 millones de tarjetas activas, tanto de crédito como de débito, son los pagos a través del móvil los que van a dominar el mercado en los próximos años, ya sea a través de apps como PayPal o mediante información almacenada en tu dispositivo, como Android Pay o Apple Pay.

Olvídate de las tarjetas, el futuro de los pagos pasa por los smartphones

Hay que tener en cuenta que la idea de los objetos inteligentes se viene fraguando desde hace décadas. Hasta hace unos años, los aparatos de nuestro hogar podían estar conectados entre sí, pero lo hacían en circuito cerrado: la televisión con el vídeo o el DVD, el aire acondicionado, la calefacción, etc.

Con el internet de las cosas, ahora pueden comunicarse de forma global para ofrecer una experiencia más efectiva y personalizada respecto a la actividad para la que han sido diseñados. Es decir, no es que podamos hacer una tabla Excel con la lavadora, porque su misión seguirá siendo lavar, pero una lavadora inteligente sí que nos permitiría poner la colada desde nuestro móvil.

Como explica Hipertextual, en general todos los objetos inteligentes van a operar como sensores, como actuadores o ambas a la vez. De este modo, cuando están conectados a internet disponen de una IP que permite su acceso para recibir o enviar información y proceder según sea estipulado.

Mirando hacia el futuro

En la industria

Qué duda cabe que el futuro del internet de las cosas es bastante prometedor, particularmente en sectores industriales en los que la precisión, el control de procesos y la globalización juegan un papel fundamental. Con el IoT, la infraestructura estará centralizada y se podrá conocer al milímetro el estado actual de cualquier punto.

Y es que con el internet de las cosas, se podrá disponer de información de cada fase de la producción en cada unidad de trabajo, es decir, que cada producto será controlado desde el principio hasta el final. Este aumento en la visibilización de todo el proceso productivo ayudará en la toma de decisiones, de modo que se habra una mayor optimización y se evitarán problemas incluso antes de que ocurran.

Gracias al IoT, la optimización y la calidad industrial alcanzarán cotas insospechadas

Vamos, que con el internet de las cosas la prevención de riesgos y el control de calidad alcanzarán cotas nunca vistas en la producción en cadena. De momento, grandes multinacionales como General Electric, Siemens, Cisco o Harley-Davidson ya han empezado a implantarlas.

Para la industria del automóvil, su aplicabilidad es alta según apunta Deloitte, tanto en fases de manufactura como en su uso posterior. No obstante, gran parte de los vehículos actuales ya cuentan con GPS que están conectados a internet. Así, puedes navegar siguiendo una ruta sin necesidad de emplear un mapa y en caso de equivocarnos o perdernos, la información se actualiza.

Y en caso de requerir una gasolinera o asistencia en carretera, los coches inteligentes también actúan para echarnos una mano. Por supuesto, en un futuro muy cercano y gracias a la automatización de muchos sistemas que integran un auto, también podremos conocer el estado actual de ruedas, niveles de aceite y similares y concertar la visita a un mecánico.

En 2020 el Internet of Things podría ocupar la mayor parte de los dispositivos y sus beneficios son incalculables. WordStream

Pero hay mucho más. Google está trabajando en la creación de vehículos que se conducen solos, algo que podría ser una realidad en 2020 como indica Deloitte. ¿Te imaginas llegar a tu destino en tu propio coche mientras te dedicas a algo más productivo que conducir? Por no hablar de su uso en los transportes de mercancías.

Y en las ciudades o smart cities

El internet de las cosas también encuentra un gran mercado potencial en el que desarrollarse y crecer en torno al concepto de las smart cities o ciudades inteligentes, que son las que están al llegar con la implementación del internet de las cosas en mobiliario urbano y doméstico.

A nivel urbano, las infraestructuras como los semáforos, vías de tren, cámaras, puentes, farolas y una serie de elementos están llamadas a integrar el IoT para poder monitorizar su correcto funcionamiento y adaptándose más fácilmente a las incidencias diarias.

Asimismo, el control ambiental de contaminación también se ve beneficiado del internet de las cosas al permitir el acceso a la información que las estaciones captan y así detectar rápidamente sucesos atmosféricos, sísmicos o de incidencias de contaminación.

Pero el gran reto es el ámbito doméstico. Apple y Google están haciendo grandes avances con sus respectivos Home Kit y Android @Home, que permitirán a sus usuarios controlar sus gadgets del hogar desde su smartphones y que un día, nuestra nevera sea capaz de añadir en la lista de la compra que nos estamos quedando sin huevos y que los yogures están próximos a caducar, para que solo tengamos que autorizar que el supermercado de turno nos reparta nuestro pedido a casa.

Si quiere triunfar, el IoT debe ser accesible al gran público en cuanto a sencillez y coste

Sin embargo, a día de hoy constituye todo un desafío por varios factores como la necesidad de alfabetización de la ciudadanía en este sentido y la barrera a la entrada que ofrece tanto por su precio como por el riesgo que supone la falta de compatibilidad.

Es vital que los fabricantes logren una sincronización total, un precio asumible y un uso intuitivo para que el IoT cuaje en el sector doméstico, de lo contrario esta revolución solo tendrá lugar en la industria.