Hace 13 años que el irrepetible Steve Jobs dio un discurso memorable en la universidad de Stanford. Entre otras muchas lecciones y experiencias, el cofundador de Apple intentó inculcar a aquellos que asistieron valiosas palabras sobre la vida. Cabe destacar que Jobs nunca terminó su carrera, que inició en el Reed College, pero que no pudo culminar por las altas tasas de la universidad.

Entre otras lecciones, Jobs les instó a encontrar lo que amaran y por supuesto, a no perder lo más valioso que tienen en su vida: el tiempo. Pues bien, parece que una década después, la semilla que plantó Steve ha crecido en el alma de los estudiantes de Stanford. ¿Han desarrollado algún proyecto fantástico e innovador? Por supuesto, al fin y al cabo están en una de las mejores universidades del planeta. Pero han aprendido algo más importante: que su tiempo es limitado.

Precisamente porque su vida (como las del resto, hasta que den con la fórmula de la vida eterna) tiene fecha de caducidad, han protestado a Apple porque estiman que los productos de la manzana mordida son altamente adictivos.

Bajo el nombre de "Stanford Students Against Addictive Devices", que traducido viene a ser "Estudiantes de Stanford contra los dispositivos adictivos", han iniciado una serie de protestas delante de la Apple Store de Palo Alto, en el corazón de Silicon Valley durante el fin de semana, como podemos leer en el The Stanford Daily y la web de noticias local Palo Alto Online.

No es el primer grupo en erigirse contra la tecnología, si bien algunos de los creadores de los gigantes tecnológicos de hoy en día ya se han manifestado en contra del creciente poder de la tecnología en nuestra sociedad. Lo sorprendente es que son jóvenes, precisamente el segmento poblacional más permeable y que ha nacido alfabetizado digitalmente, los que alzan la voz.

Estudiantes manifestándose en la puerta de una Apple Store. Stanford Daily

Es más: está dirigido por estudiantes de informática de Stanford, de acuerdo con Business Insider. Quédate con sus nombres, porque probablemente en menos de una década estén detrás de proyectos tecnológicos interesantes, pero también sostenibles a todos los niveles: Sanjay Kannan, Evan Sabri Eyuboglu, Divyahans Gupta y Cameron Ramos.

Pero, ¿por qué contra Apple y no Google, Facebook o Samsung? La asociación lo explica a través de un panfleto que precisamente han subido a su web:

Los iPhone son la puerta de entrada a servicios adictivos (como Facebook y compañía), así que Apple es la única culpable de que nuestra dependencia aumente. Aunque el modelo de Apple no sea producir adicción, ellos no se esfuerzan en tomar medidas para frenar este problema.

Y es que Apple tiene una gran ascendencia en la sociedad americana, siendo el iPhone el teléfono móvil más vendido y el favorito de los jóvenes, como podemos leer en iPadizate.

Las medidas que debería adoptar Apple

El grupo ha ideado un plan de acción para que Apple se tome en serio la adicción al teléfono móvil, un problema que se traduce en que pasemos varias semanas al año enfrente de la pantalla de nuestro dispositivo.

Entre las medidas que recomienda a Apple se encuentra la implementación de nuevas características para el iPhone que incluyan un control estricto de las llamadas, reducción de las notificaciones o mejor dicho, que se agrupen para que evitar que llamen la atención del usuario constantemente y un modo esencial que solo permita llamadas, SMS y fotos.

¿Tiene Apple la culpa de tu déficit de atención? Los estudiantes de Stanford creen que sí

Mientras tanto, los estudiantes recomiendan a los usuarios que desactiven ciertas notificaciones y que pasen su iPhone al gris, un truco que evita los subidones de dopamina que experimentamos cuando desbloqueamos nuestro móvil.

No obstante, otro truco de toda la vida que siempre ha sido efectivo para concentrarse es apagar el móvil o dejarlo en modo avión mientras estás estudiando. No es ningún secreto que si la biblioteca tiene unas normas de silencio es precisamente por esto mismo.

La protesta todavía no es multitudinaria, pero cada vez más el número de estudiantes, jóvenes y en general la sociedad es consciente de los riesgos adictivos de la tecnología.