Kenia se rebela contra las máquinas: los recolectores de té están cansados de que les quiten el trabajo

Una jornada de protestas y disturbios muestra cómo la automatización de algunas tareas puede acarrear un problema social.

Kenia se rebela contra las máquinas: los recolectores de té están cansados de que les quiten el trabajo
Imagen de archivo de una de las máquinas recolectoras de té quemadas.
Publicado en Tecnología

Con la llegada de la inteligencia artificial, muchos han temido la supuesta rebelión de las máquinas. Sin embargo, esto es algo que está muy lejos de suceder, no como en el caso contrario, en el que los artilugios de nueva generación están provocando que muchos sectores se automaticen hasta límites que no estaban previstos, al menos por los empleados que son desplazados de sus puestos de trabajo. Y sino, que se lo pregunten los ciudadanos de Kericho en las últimas horas.

La rebelión contra las máquinas en Kericho

En las últimas horas, decenas de medios de comunicación se están haciendo eco de las protestas que están teniendo lugar en el condado de Kericho, situado en el suroeste de Kenia. Tal y como informa el medio Nation, durante los últimos días se están observando ataques a diferentes tipos de herramientas y maquinaria propiedad de la compañía de té Ekaterra. De hecho, parece que, al menos, un tractor, siete herramientas manuales motorizadas y dos máquinas denominadas Valiant habrían sido quemadas durante los ataques.

Los actos vandálicos continuaron con la apropiación de una de las máquinas de recolección automática de té, que fue conducida durante 4 kilómetros por la carretera y quemada en presencia de la policía. A partir de aquí, la presencia de la policía y la unión de más personas a las protestas hizo surgir un enfrentamiento que se ha saldado con cinco policías, un periodista y un joven heridos. Y esta no es la primera vez que la población del condado se rebela contra las máquinas, con la quema de 10 vehículos similares el año pasado.

El avance y la automatización de las industrias en países africanos parecen no acabar de dar el salto y es que es evidente que en lugares donde el trabajo manual es el sustento de la gran mayoría de la población, la tecnología es vista como el enemigo a derrotar. Estamos hablando, en el caso de la compañía Ekaterra, que han introducido en el campo keniano máquinas capaces de recolectar lo mismo que 100 personas. Y esto es simplemente la punta de iceberg, en una industria que mueve la actividad económica de la región.

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