La basura electrónica se convierte en una auténtica mina: en su interior hay minerales cruciales

El reciclaje de residuos electrónicos es más necesario que nunca, aunque hacerlo un negocio rentable supone un desafío

La basura electrónica se convierte en una auténtica mina: en su interior hay minerales cruciales
Desechos electrónicos | Imagen con fines ilustrativos
Publicado en Tecnología

Investigadores de la Universidad de Houston han desarrollado un nuevo modelo de cadena de suministro que podría hacer rentable el reciclaje de productos electrónicos para convertirlos en minerales críticos, transformando los dispositivos desechados en una fuente nacional estable de materiales como oro, litio y cobalto. Se estima que un smartphone promedio contiene más de 60 minerales y metales diferentes.

La fabricación de baterías de iones de litio depende de minerales que, a día de hoy, se consideran «oro blanco» o «minerales de guerra» por su valor estratégico: litio, cobalto, grafito y níquel. Por su parte, los procesadores requieren de materiales con propiedades eléctricas muy específicas, por lo que están hechos de silicio, galio y arsénico. Respecto a las pantallas y el sonido, se utilizan indio, neodimio, disprosio, europio y terbio. El cobre, oro, tántalo y estaño también son muy importantes.

Cuando los dispositivos electrónicos viejos se guardan en un cajón o se tiran directamente a la papelera, aparte de representar una pérdida de materiales valiosos que Estados Unidos importa actualmente, suponen un riesgo por las posibles fugas de toxinas e incendios debido al envejecimiento de las baterías. Por ello, el reciclaje de residuos electrónicos es más necesario que nunca, aunque hacerlo un negocio rentable siempre ha tenido sus inconvenientes.

Una nueva vía para asegurar materiales críticos sin necesidad de nuevas minas

El reciclaje de residuos electrónicos involucra una red fragmentada de fabricantes, recolectores independientes, procesadores y empresas de recuperación. Cada uno de los integrantes de la red tiene diferentes incentivos y estructuras de costes. La coordinación de todos ellos ha supuesto uno de los principales obstáculos. Para solucionarlo, los investigadores trazaron un mapa de las interacciones en todo el ecosistema de residuos electrónicos y desarrolló un marco colaborativo de reparto de costes.

El profesor Jian Shi, profesor asociado de la Facultad de Ingeniería Cullen de la UH, dijo: "El desafío radica en que los sistemas de reciclaje son complejos y costosos. Diferentes empresas se encargan de la venta, la recolección, el procesamiento y la recuperación de materiales, lo que puede dificultar la coordinación y limitar las iniciativas de reciclaje a gran escala".

La profesora Kailai Wang, profesora adjunta de ingeniería industrial, hizo referencia al cuello de botella que aborda el modelo: "El obstáculo no es solo la tecnología, sino la coordinación. La gran pregunta que estamos respondiendo es cómo hacer que el reciclaje responsable sea más fácil y económicamente atractivo para todos los eslabones de la cadena". El investigador de posgrado Chuyue Wang señaló que un sistema integrado podría garantizar que los materiales críticos permanezcan dentro de la cadena de suministro de Estados Unidos:

"Podemos mejorar el rendimiento de todo el ecosistema de reciclaje y lograr una distribución más equilibrada de las ganancias. Esto garantiza que los materiales que necesitamos para vehículos eléctricos y electrónica avanzada se queden aquí mismo, en Estados Unidos".

Shi añadió que el reciclaje a gran escala ofrece una ventaja estratégica: "Al lograr que el reciclaje funcione a gran escala, no solo estamos limpiando residuos, sino que estamos sentando las bases que benefician tanto a nuestra seguridad nacional como a nuestra economía". El estudio, publicado en la revista Scientific Reports, respalda una nueva vía para asegurar materiales críticos sin necesidad de nuevas minas.

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