Ya desde el principio, o mejor dicho, desde el inicio de la broma acerca de la comercialización de este producto, a medio camino entre la extravagancia y lo sorprendente, todos nos dimos cuenta de que Elon Musk, ante todo, es un as para los negocios. Más allá de su faceta de empresario, emprendedor y amante de la tecnología, este buen hombre nos dio una lección de saber que todo es posible si te lo propones y, además, tienes acceso al color verde del dólar.

Un lanzamiento de fuego

Elon Musk, como todo hombre poderoso y norteamericano, suele tener su ego por las nubes. Hace unos meses tuvo lugar un evento en el promocionaba distintos objetos para mejorar la imagen de una de sus marcas, el cual puedes consultar en la información proporcionada por la página web de la Cadena Ser. Durante el mismo lanzó un órdago en el que decía que si lograba vender 50.000 gorras con el logotipo de The Boring Company, lanzaría al mercado un lanzallamas. Dicho y hecho.

El lanzallamas fue una apuesta arriesgada, que salió bien

Unos meses después, puedes leer el artículo que escribimos aquí en Urban Tecno en su momento, el lanzallamas salió a la venta y 20.000 unidades partieron a sus respectivos destinos a razón de 500 dólares, 418 euros o 9.647 pesos mexicanos, por pieza. La gente comenzó a compartir vídeos con su nuevo juguete y las noticias acabaron hasta el día de hoy. Los propietarios del aparato han recibido un correo electrónico en las últimas horas con las condiciones de uso del dispositivo y son lo mejor que has podido leer en mucho tiempo.

La parte contratante de un lanzallamas

Gracias a que existen las redes sociales hemos podido conocer, en el día de hoy, el contenido de las cláusulas que rigen la utilización del lanzallamas más conocido de este siglo. En la información que hemos podido obtener del medio de comunicación online Mashable, sabemos que éstas no son largas y aburridas, sino todo lo contrario, una oda a la imaginación y el humor.

Este es el famoso lanzallamas de la compañía de Elon Musk. The Boring Company

Para empezar, gracias a un usuario de Twitter cuyo nick es @raywongy, conocemos que dichos términos y condiciones se inician con una pantalla donde debes aceptar que:

No usaré esto en casa
No apuntaré con esto a mi esposa
No usaré esto de una manera insegura
El mejor uso es cremè brulee…
…y esto agota nuestra habilidad para rimar

O aceptas las condiciones o las aceptas

En la siguiente pantalla de condiciones, se deben aceptar al menos seis opciones, de un total de seis, para dar a entender que The Boring Company no es responsable de lo que el usuario haga, sea un genio o un estúpido. Tienes que leerlas, porque no tienen desperdicio tampoco.

Dañar a otras personas
Prender fuego a cosas
Quemar cosas hasta los cimientos
Fumar cerca del lanzallamas
Colocar sustancias inflamables cerca del lanzallamas
Chulear frente a mis amigos o intereses románticos

El penúltimo paso es entender que The Boring Company no se responsabiliza del transporte del artículo, ni tan siquiera si ocurre alguna circunstancia grave como un terremoto o una inundación. De todas maneras, para evitar males mayores, puedes comentarles tu caso e intentarán solucionarte el problema. La última ventana de términos indica que está prohibido vender el lanzallamas y que no existen los reembolsos ni las devoluciones, ni tan siquiera si lo recibes y no te hace mucha gracia.

Hace falta más humor en las aburridas empresas tecnológicas

Como ves, Elon Musk, aparte de ser uno de los hombres más influyentes de nuestra generación y un verdadero erudito en asuntos tecnológicos, también sabe jugar sus cartas y labrarse una reputación de persona accesible y con un gran sentido del humor. Si él quiere fabricar y vender un lanzallamas, lo hace. Estados Unidos representa la tierra de las oportunidades y comprarte un artículo que expulsa fuego y calor a destajo es la máxima expresión de lo que todo norteamericano de película de acción debería ser, rudos seres sudorosos con armas gigantes.