Los estudiantes ya no aprenden a escribir para humanos, sino para contentar a los detectores de IA
Los estudiantes están aprendiendo rápidamente que el texto que parece más genérico o plano tiende a aprobarse, y el que es más elaborado suele tener más riesgo de ser detectado como "generado con IA"
Hace cinco años que me gradué de Periodismo. Debí hacerlo antes, pero la COVID-19 trastocó los planes de miles de millones de personas en todo el mundo. Una de las cosas que más recuerdo de mis últimas semanas en la universidad fue el Trabajo de Fin de Grado (TFG), como la mayoría de los estudiantes universitarios, supongo. Yo tuve la suerte de no tener la obligación de defenderlo ante un tribunal, a diferencia de otros amigos que cursaban estudios distintos, pero la manera de escribir el TFG era para todos la misma.
Durante la investigación, teníamos que tener mucho cuidado a a hora de escribir para evitar que saltaran los detectores de plagio. Estas herramientas buscan asegurar la integridad académica, comparando los trabajos estudiantiles con enormes bases de datos, repositorios instituciones y contenido web. Circulaban historias de alumnos que habían sido acusados de plagio por estos programas, a pesar de no haberlo hecho. Porque hay que recordar una cosa: las máquinas se equivocan.
Tuve la suerte de no tener que lidiar con la inteligencia artificial durante mi época universitaria. Me libré por algo más de un año (ChatGPT irrumpió en nuestras vidas a finales de 2022). La mayoría de chavales de hoy en día utilizan los bots conversacionales sin miramientos a la hora de hacer sus deberes y proyectos, consiguiendo que todos se parezcan. Si antes teníamos que escribir para contentar a los humanos y detectores de plagio, ahora se hace para los detectores de IA.
Cambiar unas palabras por otra permitiría pasar desapercibido ante los detectores de IA
La inteligencia artificial lleva poco tiempo entre nosotros, pero el suficiente para haber transformado para siempre muchos ámbitos de nuestra vida diaria, incluida la educación. Está cambiando de manera silenciosa la forma en que los estudiantes escriben y cómo usan las herramientas basadas en esta tecnología. Los escritores más destacados deben moderar su estilo para evitar ser detectados como IA.
En un caso, un corrector de IA preinstalado en un Chromebook proporcionado por el centro (los ordenadores portátiles con el sistema operativo de Google, destinados al sector educativo) marcó el ensayo de un estudiante sobre Harrison Bergeron de Kurt Vonnegut como "escrito con un 18 % de IA", simplemente porque contenía la palabra 'desprovisto/carente' (devoid, en inglés).
Cuando el estudiante la reemplazó por 'sin' (without, en inglés), la puntuación bajó a cero, aunque las ideas y la estructura subyacentes permanecieron inalteradas. Este comportamiento parece ser típico de los sistemas de detección actuales, que se basan en indicadores estadísticos como la selección y distribución de las palabras, en lugar de una comprensión significativa de la autoría. Es decir: si una persona escribe muy bien y tiene un léxico rico, es muy probable que estas herramientas crean que sus textos estén generados con IA.
Debido a esto, los estudiantes están aprendiendo que un vocabulario rico o una prosa más cuidada pueden parecer sospechosos a un detector de IA, viéndose obligados a modificar su destreza para pasar desapercibidos. El instructor de escritura Dadland Maye ha comentado que estudiantes universitarios comenzaron a experimentar con herramientas de IA generativa después de escuchar que ciertas características estilísticas, como los guiones largos, podrían activar los detectores utilizados en sus cursos.
Los estudiantes no tienen problema para aprender rápidamente que ciertos marcadores pueden aumentar el riesgo de detección, mientras que el texto que parece más genérico o plano tiende a aprobarse. Maye informa que esta dinámica afecta más duramente a las instituciones de acceso abierto como la City University de Nueva York, donde los estudiantes a menudo trabajan entre 20 y 40 horas por semana, hablan varios idiomas y se enfrentan a un mosaico de políticas de IA que varían de un curso a otro.