Las posibilidades del espacio exterior parecen infinitas. Quiero aclarar, ya desde el inicio del artículo, que mis conocimientos científicos son tan simples como la visión de la ciencia que puede tener una persona curiosa por naturaleza, aficionada al cine de ciencia ficción y dispuesta a creer, en ciertas ocasiones, en lo imposible. Dicho esto, ¿qué tal si comenzamos la experiencia de visitar la Luna y nos quedamos a vivir en un módulo realmente innovador y futurista?

Un hogar a millones de kilómetros de la Tierra

Me ha llamado poderosamente la atención que el proyecto que te voy a explicar a continuación esté englobado dentro de una página de crowdfunding como es el caso de Kickstarter. Habitualmente estamos acostumbrados a encontrar productos o servicios más acotados a lo que podríamos encontrar en una tienda física u online. Sin embargo, en esta ocasión, la empresa SAGA Space Architects ha querido financiar su proyecto a través de las contribuciones de personas anónimas, con el fin de construir un primer prototipo, que será puesto a prueba aquí en la Tierra primero.

Es fundamental probar el diseño en nuestro planeta

Desde la pequeña nación de Dinamarca, esta compañía de construcción espacial ha querido que conozcamos cómo podrían ser las primeras casas que tengan la Luna como su hábitat. Son muchos los retos que tienen aún por delante y es por eso que comenzarán su aventura en Groenlandia, para poder realizar un test lo más similar posible a las condiciones lunares. Sin embargo, lo realmente interesante es conocer cómo han ideado la vida en la Luna y qué tipo de habitáculo pretenden hacer llegar hasta nuestro satélite. Si tú también quieres saber cómo serán los hogares lunares, no te pierdas los siguientes párrafos.

Flexibilidad, calidez y protección frente a la hostilidad de la Luna

Una vez introducida la historia de la empresa y el proyecto, es necesario comenzarte a hablar de la casa lunar. En primer lugar, es importante saber qué dos desafíos se han tenido que superar para hacer viable el proyecto. El primero de ellos ha tenido que ver con el transporte. En esta ocasión, la gente de SAGA ha desarrollado un diseño que permite reducir el tamaño del habitáculo cuando vaya a ser enviado a la Luna, las primeras pruebas indican que pueden reducir o aumentar el volumen en un 500%. En segundo lugar, es importante tener en cuenta la falta de referencias temporales, con lo que la monotonía podría ser un problema a largo plazo. Para ello se ha buscado estimular al inquilino espacial con distintos sistemas, que te contaré en el siguiente párrafo.

Recreación de LUNARK. Kickstarter
Este proyecto es tan ambicioso como complicado de llevar a cabo

La falta de sensación de tiempo, del paso de las estaciones o, incluso, del cambio de clima puede afectar al rendimiento y la salud de los futuros habitantes de la Luna. Es por ello que la compañía danesa ha añadido al interior del módulo un jardín vertical, para poder cultivar comida fresca, paneles solares, para generar la energía suficiente para abastecer cada habitáculo, y un reactor de algas, que permite absorber la radicación solar, aportar nutrientes y generar sonidos relajantes. Además, las luces del interior funcionarán a través de lo que han llamado paneles circadianos y permitirán tener las sensación del paso del día a la noche, para mejorar el ritmo biológico del organismo.

Imagen del interior del hogar lunar. Kickstarter
No es necesario tener mucho dinero para contribuir con el proyecto de SAGA Space Architects

Aún falta mucho tiempo para que este proyecto pueda convertirse en una realidad, puedes ver el resto de detalles del mismo en su página web, pero ya tienes la posibilidad de contribuir en la búsqueda de un futuro hábitat para el ser humano en la Luna. Si estás dispuesto a colaborar con el proyecto, puedes hacerlo con 1 euro, un simple agradecimiento, aportando 5 euros, participar en la elección del nombre del hábitat, con 13 euros tendrás tu nombre impreso en el interior de uno de los módulos y si quieres recompensas físicas, podrás conseguir parches del proyecto, por 18 euros, un póster con los planos, por 34 euros, una sudadera, por 82 euros, o un modelo impreso en 3D, por la misma cantidad. Si el espacio es tu obsesión, te aconsejo que no dejes pasar la oportunidad de contribuir a la conquista del mismo.