Si te dijera que el nuevo Vincent van Gogh tiene forma de robot, ¿te lo creerías? Probablemente no, pero eso no quiere decir que la máxima que te he propuesta no sea cierta del todo. Resulta que cada año una competición de arte denominada Robotart se celebra en todo el esplendor de la web gracias a su fundador, Andrew Conru, un apasionado a partes iguales de la tecnología y del arte.

Robots compiten por lograr el mejor cuadro creado por no-humanos

En esta competición, numerosas universidades y entidades relacionadas con la robótica y la inteligencia artificial se pelean por el primer puesto (y 40.000 dólares/34.300 euros) para demostrar que las máquinas también pueden ser artistas. Lejos de ser un proceso sencillo, las obras resultantes son un amalgama de redes neuronales, complejos algoritmos de IA, y cómo no, robots, que culminan con creaciones de mayor o menor nivel de abstracción.

Los robots también quieren ser artistas. Phys

Circuitos artísticos

1. CloudPainter

Este año, la competición se la ha llevado CloudPainter, que con sus evocativos cuadros que recuerdan al bueno de van Gogh ha logrado convencer al jurado de que merecía la medalla de oro. Su creador comenta que comenzó sus andanzas en este terreno tecnológicamente artístico de la mano de "plotters" (impresoras a gran escala) más inteligentes que la media sin lograr resultados satisfactorios. Sim embargo, con los brazos robóticos que usa ahora (ayudados por la AI y el deep learning) ha conseguido que algunas figuras relevantes del medio artístico afirmen que las obras generadas "no parecen hechas por un robot".

Este es uno de los cuadros con los que CloudPainter logró hacerse con la victoria. Robotart

2. PIX18/Creative Machines Lab

El segundo premio recayó en los circuitos de PIX18, un sistema creado por la Universidad de Columbia en Estados Unidos. Sus cuadros tienen una vena más impresionista e incluso clásica, demostrando un gran nivel de precisión y maestría en el manejo de los pinceles. Quizás sus obras no sean tan originales o creativas como las de CloudPainter (algo esencial en el arte), pero sí dejan entrever la impresionante capacidad de detalle del que son capaces estos robots-de-arte.

Este bodegón fue una de las obras que otorgaron el segundo lugar a PIX18 en el concurso. Robotart

3. CMIT ReART

Desarrollado por la Universidad Kasetsart (Tailandia), CMIT ReART ha sido programado por artistas para conseguir un manejo del pincel lo más realista posible. Han tratado de conseguir este hito mediante un sistema de grabación háptico que permite almacenar datos sobre la posición del pincel y la cantidad de fuerza aplicada. Cuando CMIT ReART se pone en marcha, es capaz de imitar con increíble precisión cada pincelada, creando un resultado igual o muy similar al original. Quizás es por eso que se haya hecho con la tercera posición del Robotart.

Este cuadro no es original, sino una magnífica reproducción de un cuadro de van Gogh: Campo de trigo con cipreses. Robotart

4. Late Night Projects

La cuarta plaza se la llevó el creador de Late Night Projects, un ingeniero electrónico con una gran pasión por el arte y los sistemas mecanizados. El robot que usó para crear las obras presentadas a concurso se ayuda de la "vista" para lograr mezclas de pintura más exactas, para luego crear el cuadro en tres partes:

  • Hacer un boceto de los bordes más importantes para dar estructura a la obra.
  • Pintar los valores (brillo/contraste) de la imagen en blanco y negro usando un pincel grande.
  • Añadir los colores con un pincel pequeño.
Late Night Projects parte de un boceto inicial para luego completar la composición final. Robotart

5. Joanne Hastie

La quinta premiada fue Joanne Hastie, una artista que vive en Vancouver (Canadá) especializada en pintar paisajes usando pintura acrílica sobre lienzo y papel. Su formación le ayudó a crear obras con una composición muy interesante que se respalda en la técnica de armar capas sobre capas. El resultado son cuadros con colores muy vistosos y con una textura más que notable creados por un robot capaz de generar un estilo muy similar al de la propia artista.

Los colores y las texturas se combinan para crear composiciones cromáticas bastante llamativas. Robotart

Ni el arte se libra de la conquista tecnológica

A pesar de que cualquiera de estos robots está a años luz de conseguir la misma expresividad y creatividad que un artista de carne y hueso, hay que reconocer que no les falta demasiado para lograr un resultado que pueda colarse en las galerías de cualquier museo que se precie. Pero es muy probable que incluso cuando los robots logren resultados meritorios de "exposición", los conservadores y entendidos del arte rehúsen reconocer su valía como obras artísticas. Pues si la creatividad artística se convierte en algo no exclusivamente creado por humanos, ¿qué otra frontera nos separará de las máquinas?