El ser humano lleva siglos con uno de los males que nos azotan desde su creación. Sí, estoy hablando del dinero. Concretando más, te hablo del dinero en metálico. Ese vil metal que provoca guerras, desigualdades y saca lo peor del ser humano. Ahora, la tecnología se ha encargado de crear monedas virtuales y parece ser que la codicia vuelve a hacer acto de aparición.

Fuera de control

Desde sus inicios, el dinero ha estado siempre ligado a algún método de control. Si me apuras, y si nos remontamos a la época del trueque, el intercambio de objetos ya era una manera de controlar lo que cada parte recibía. Con la llegada de las primeras monedas, pongamos por ejemplo el dinero en la antigua Roma, su valor quedaba determinado por la cantidad y calidad de los minerales incluidos en su fabricación, como podría ser el cobre o la plata.

Más adelante, el patrón oro se convirtió en la clave para entender el funcionamiento de una de las economías más potentes del mundo y, por consiguiente, el funcionamiento de su moneda. El dólar basaba su valor, como explica perfectamente el artículo de El Economista, en dicho metal. ¿En qué consiste esta afirmación? Simplemente que la moneda, el dólar en este caso, tenía la capacidad de verse convertida en oro, a través del Banco Central, en cualquier momento.

El oro confería valor al dinero. WallpaperMania
El dinero fiduciario es el patrón actual

Este patrón se vino abajo en el mandato de Richard Nixon y fue entonces, resumiendo bastante la historia, cuando se acuñó el término de dinero fiduciario. Es el método que manejamos actualmente y que se basa exclusivamente en la confianza de los consumidores en que los Bancos Centrales pagarán la cantidad que se reflejan en billetes y monedas. Como ves, siempre existe, desde tiempos remotos, una manera de que unos pocos controlen el valor del dinero.

Con las criptomonedas esto no ocurre. La forma de obtener bitcoins, por ejemplo, y la manera en que se realizan las transacciones impiden a Gobiernos o entidades financieras establecer un método de control. Esto es lo que ha posibilitado que las monedas virtuales sean el método de pago más extendido en la Deep Web, en aquellas actividades fuera de la ley.

La creación del bitcoin

No se conoce con certeza cómo empezó a circular la moneda digital más famosa de internet, aunque sí conocemos a su creador. Perdón. Sí conocemos el pseudónimo del creador, éste fue Satoshi Nakamoto. Desconocemos si es hombre, mujer, una inteligencia artificial avanzada a nuestro tiempo, un gobierno clandestino, una organización como el FBI o un grupo de hackers.

El bitcoin es la criptomoneda más conocida. Tech Juice
Nakamoto tiene, posiblemente, la mayor cantidad de bitcoins del mercado

Conocer quién está detrás de la fundación de la criptomoneda sería la resolución de uno de los mayores misterios que existen en torno a su figura. De hecho, conocer este dato serviría para poner cara a quien posee la mayor fortuna, según los rumores y algunas informaciones como la publicada por Libre Mercado, de bitcoins del mundo. Parece ser que desde el nacimiento de la moneda, el bueno de Nakamoto se guardó casi un millón de bitcoins, con lo que su fortuna se estimaría en miles de millones de dólares.

Su incierto futuro y la criptoburbuja

Las corrientes de opinión se dividen, como no podía ser de otra manera, entre aquellas personas que opinan que el fenómeno continuará su escalada, al menos hasta que se hayan minado todos los bitcoin posibles. Quienes afirman esto, seguramente esas personas que ya tienen parte de sus ahorros en este activo digital, rezan cada día para que no se cumpla, de ninguna de las maneras, el supuesto número dos.

Aquí entraríamos en el terreno más cenagoso. Nadie duda del valor actual del bitcoin y demás monedas virtuales, aunque la realidad es que ese edificio de cifras binarias se sustenta, simplemente, en el juego que están protagonizando compradores y vendedores. La burbuja aumenta según se llena el mercado. Además, esta moneda es de una volatilidad alta, con lo que las fluctuaciones en los precios son importantes.

Haber invertido desde el principio otorga seguridad al afortunado

Desde luego, si has invertido o minado desde el principio de su existencia, no tienes nada de qué preocuparte. El problema vendría en las situaciones en las que la gente, que la hay, se endeuda para conseguir acceder a cantidades ridículas del activo financiero. Las burbujas no siempre explotan, pero cuando lo hacen suele ser peor que la detonación de una bomba atómica.