El mercado de telefonía móvil, desde la irrupción de Android, se encuentra saturado de teléfonos que, si bien a los usuarios nos beneficia por tener un amplio abanico donde elegir y que las compañías deban innovar si quieren salirse de la norma escrita, no suelen aportar demasiadas cosas nuevas. Sin embargo, la apuesta de Nokia para aquellas personas que no sean exigentes con su terminal, me resulta digna de alabar.

Android One por menos de 100 euros

Recientemente, después de algunos rumores que no habían destacado por no tratarse de un dispositivo de gama alta, hemos conocido la salida al mercado del Nokia 2.2. Este dispositivo, que renuncia a grandes funcionalidades, nos evoca la experiencia más personalizable de la compañía, al tener sus famosas carcasas intercambiables. Quitando esta curiosidad, estamos ante un dispositivo con Android One, es decir, que tendrá actualizaciones aseguradas durante tres años como mínimo y al instante, y, por tanto, verá como Android 9 hace acto de presencia en su software.

Nokia no tiene el potencial de antaño, pero su esfuerzo por volver a la primera línea de la telefonía móvil es encomiable

Pero esto no es lo único destacable de este dispositivo. Por una parte, la inteligencia artificial juega un papel muy importante, ya que, por un lado, contará con reconocimiento facial, o como ellos lo han denominado Biometric Face Unlock, y por otra parte, la experiencia fotográfica mejora ostensiblemente con la inclusión de un Modo Nocturno. Si quieres utilizar Google Assistant, tan sólo hay que presionar uno de los botones laterales, que tiene la funcionalidad de invocar al asistente. De momento, el teléfono saldrá en India y los precios forman parte de una promoción, por lo que después de un tiempo es casi seguro que suban ligeramente.