Soy una persona bastante inquieta por naturaleza. Inconformista también podría ser una definición aceptable. Esto, llevado al terreno de la tecnología, hace que suela trastear, cuando el dinero lo permite, con multitud de aparatos, incluso dejando de lado algunos o regalándolos si encuentro mejores sustitutos. Mi primer reloj inteligente, allá por 2015, fue un Pebble Time y resulta sorprendente lo bien que ha envejecido este dispositivo. Si quieres conocer todos los detalles de este wearable en 2018, sigue con el artículo.

Un adiós innecesario para un excelente producto

Vivimos en un mundo donde, habitualmente, el pez grande se come al pez pequeño. Ese, exactamente, fue el movimiento que realizó Fitbit cuando decidió adquirir Pebble, en información que puedes consultar en el medio de comunicación digital The Verge. Como sus relojes son únicamente productos enfocados en el ejercicio, sin una pizca de amor por la tecnología y el diseño diferencial, decidieron que lo mejor era comprar a uno de sus competidores y cerrarles el negocio. Así fue como se gestó el adiós de una compañía, que merecía haber seguido dándonos productos tan originales como su gama de wearables.

He vuelto a utilizar mi antiguo Pebble y estoy encantado

Adquirí mi Pebble Time para ser utilizado con un iPhone, pero a los pocos meses de tenerlo, un Apple Watch apareció en mi vida y decidí que mi madre disfrutase de las ventajas del llamativo reloj en su dispositivo Android. Meses después, cuando cambié iOS por Android, comencé a utilizar la famosa pulsera cuantificadora de Xiaomi, en su segunda versión, hasta que, animado por algún designio misterioso, saqué del cajón donde había permanecido oculto a mi adorado Pebble. Unos días con él y ya recuerdo las bondades y algunos de sus defectos.

Luces y apenas sombras

No me suele gustar empezar a contar los fallos que encuentro en los productos que pruebo, pero en este caso como son cosas superficiales, lo haré. En primer lugar, quizás encuentre que su pantalla, en relación con el borde, es un tanto pequeña. Además, y en un uso diario normal, tiende a poder rayarse, aunque personalmente me gusta el toque rudo que esto le aporta. La batería no es ninguna maravilla, suele estar entre dos y tres días de uso, pero ya es mucho más que la mayoría de fabricantes.

Las mejores notificaciones en la muñeca las incorpora Pebble

Eso sí, tiene tantos aspectos positivos que resulta difícil decirle no de nuevo. Por una parte, y ya te digo que he probado otros productos, la gestión de notificaciones con Pebble Time es una absoluta joya, ya que rara es la vez en que una notificación que llega a tu dispositivo, no te llega también al reloj, si así lo tienes configurado. Además, la vibración puede ser modificada, tanto en intensidad como en patrón, lo que hace que, dependiendo del tipo de vibración que sientas, sepas si te está llegando una llamada, un mensaje o es la alarma que has configurado.

La comunidad de usuarios que han utilizado, y utilizan en la actualidad, este dispositivo ha sido y es tan importante que un pequeño grupo ha decidido que va a mantener la misma viva. Su nombre es Rebble y prometen que no dejarán morir al sistema, aplicaciones y watchfaces del reloj inteligente. Es más, aseguran que intentarán mejorar las funcionalidades del wearable y dotar de mayor contenido a aquellos que seguimos apostando por un dispositivo distinto a los demás.

¿Es raro preferir un wearable de 2015 antes que uno de 2018?

Cuando hablo de distinto, me refiero a que todo en él resulta una experiencia completamente refrescante. Desde las animaciones de apertura de notificaciones o de gestión de alarmas, por ponerte un ejemplo, tienen un carácter tan divertido, que me parece una nota de color en el gris mundo de la productividad en la muñeca. Estoy de acuerdo que un reloj inteligente no es un elemento obligatorio en la tecnología del año 2018, pero si alguna vez tienes la oportunidad de experimentar con un reloj de Pebble, al menos durante unos días, créeme que tu opinión cambiará con respecto a este segmento del sector de dispositivos móviles.

En definitiva, habla muy mal del actual estado de wearables, salvando el Apple Watch, que un reloj presentado hace más de tres años, sea para mí una pieza irrenunciable como complemento de mi teléfono móvil. A pesar de arañazos, uso continuado, escasa batería y un sistema operativo que ha estado a punto de ser ejecutado a sangre fría, Pebble resiste el paso del tiempo y se postula como compañía icónica que será recordada durante muchos años.