Es muy complicado, más bien era muy complicado, imaginar el futuro en el sector del transporte. El cine, aunque un gran entretenimiento, ha hecho demasiado daño en nuestras mentes, que imaginaban que, a estas alturas, ya estaríamos comprando nuestro primer coche volador, al estilo del DeLorean de Regreso al Futuro. Sin embargo, la noticia de hoy sí que merece la pena ser destacada como un gran paso hacia ese futuro soñado.

Un aterrizaje perfecto

Un grupo de investigadores alemanes, según ha relatado la página web de la Universidad Técnica de Munich, han sido capaces, en conjunción con colegas de la Universidad Técnica de Braunschweig, de desarrollar un sistema, que permita a los aviones realizar aterrizajes de forma autónoma y completamente segura. Eso sí, obviamente, este sistema aún dista mucho de ser completamente funcional sin la intervención humana. Sin embargo, en esta ocasión, únicamente ha necesitado de la asistencia de ciertos sistemas terrestres. Uno de estos sistemas ha sido el GPS, aunque dicha tecnología no está carente de ciertos errores en las mediciones.

Este sistema, aún en fase primigenia, puede ser el futuro de la aviación

Para complementar la utilización del GPS, el grupo de investigadores ha desarrollado un sistema óptico. Dos cámaras, una convencional y la otra incorporando tecnología infrarroja, permitirán, siempre que las condiciones meteorológicas no sean las más adecuadas, que los aterrizajes se efectúen sin ningún tipo de problema aparente. El avión utilizado en esta ocasión, una modificación del modelo Diamond DA42, portaba en su interior el sistema de guía autónomo, denominado Fly-by-Wire. Thomas Wimmer, el piloto de prueba, ha declarado que:

Las cámaras ya reconocen la pista de aterrizaje a gran distancia del aeropuerto. El sistema guía al aparato durante el aterrizaje de aproximamiento de manera completamente automática y aterriza de forma precisa en la línea central de la pista.