Hace unos años, antes de que la era digital invadiese nuestras vidas, Nokia, Alcatel y empresas similares, competían por cargar los terminales de la época con juegos y programas básicos. ¿Quién no recuerda jugar a La serpiente? Por aquel entonces, no era un producto de primera necesidad para el público, ya que se trataba, únicamente, de un medio para contactar sin requerir el teléfono fijo.

Ahora, todo es completamente distinto. Sus múltiples usos y soluciones permiten al usuario disfrutar de todo tipo de herramientas gracias a la conectividad móvil. Esto ha provocado que estemos ante un producto revolucionario, capaz de marcar una época. La era smartphone es, sin duda, un salto cualitativo en nuestras relaciones sociales, algo que está causando, sin embargo, nuevos problemas.

El teléfono móvil se ha convertido en una tecnología indispensable en el día a día

Cada día, millones y millones de dispositivos móviles con Android, iOS y Windows Phone, este último ya siendo residual, se conectan a Internet a través de aplicaciones de mensajería, entretenimiento, trabajo, etc. ¿Cuál es el nivel de contaminación que genera este producto a lo largo de su fabricación, vida útil y, por supuesto, eliminación?

Es importante destacar cómo este producto cuenta con toda una serie de elementos clave que no son reutilizables. ¿Y si estamos ante uno de los principales elementos determinantes de esta nueva etapa de contaminación que estamos viviendo? Un nuevo estudio destaca que deberíamos permanecer con el mismo smartphone hasta 25 años para contrarrestar el daño efectuado con su ciclo de vida.

Veamos, por tanto, cuáles son las consecuencias fundamentales que explican la contribución de la era digital a través de este aparato, qué puede ocurrir en los próximos años si no se mitiga su efecto y, por supuesto, qué debería hacer la sociedad, a través de consumidores y empresas, para evitar un deterioro progresivo del medioambiente.

Obsolescencia programado como eje de la contaminación

Seguro que a ti también te ha ocurrido. Disfrutas de un móvil un par de años y, por arte de magia, comienza a ralentizarse. Otra prueba. Deseas disfrutar de las aplicaciones y, qué casualidad, la empresa que lo desarrolla dejar de dar soporte a la versión del sistema operativo que incorpora tu terminal. Ante este tipo de situaciones, lo más probable termina siendo sustituir el dispositivo.

El smartphone se ha convertido en un objeto indispensable para buena parte de la sociedad. El independiente

Aunque es una práctica habitual, Apple sufrió hace un tiempo una crisis de imagen por llevar a cabo deliberadamente una práctica relacionada con la obsolescencia programada. La firma de Cupertino admitió ralentizar los dispositivos más antiguos en actualizaciones, al parecer, para evitar un deterioro exponencial en el rendimiento de los mismos.

El grado de obsolescencia tiene una gran incidencia a la hora de cambiar de móvil

Muchos usuarios, al ver que el ciclo de vida de sus teléfonos móviles ha cumplido 2 o 3 años, deciden apostar por la última versión para asegurarse un gran funcionamiento por un periodo de tiempo equivalente. Según un estudio de la institución European Environmental Bureau, el 72% de la contaminación que proviene de los aparatos electrodomésticos deriva, directamente, de los terminales móviles.

Teniendo en cuenta que dentro de dicho análisis hay que incluir otros aparatos como lavadoras, lavavajillas o frigoríficos, puede resultar muy representativo ver un dato tan significativo. Al fin y al cabo, la conclusión es determinante; borrar la huella de la contaminación de una única unidad implicaría usarlo durante un total de 25 años.

Más gastos derivados de su transporte o uso durante su vida útil

De acuerdo con la Unión Europea, fabricar terminales en Europa provoca unas emisiones de hasta 14,12 Mt de CO2. El objetivo, por tanto, pasaría directamente por reducir su demanda con una finalidad, disminuir la oferta en el medio plazo. Esto implicaría una continua caída de la producción, uno de los ejes de la contaminación derivada de este producto.

Los smartphones se han convertido en un problema en términos de contaminación. ADSL Zone

La obsolescencia programada es uno de los principales problemas que hay que combatir en el siglo XXI. La globalización ha provocado que se haya incrementado la necesidad de mejorar los sistemas de producción y la eficiencia, pero también ha obligado a las empresas a acelerar sus programas de actualización de la tecnología. La combinación ha derivado en todo tipo de inconvenientes a nivel de emisiones.

El litio es uno de los recursos indispensables en la producción de teléfonos móviles

A ello hay que sumar la utilización de elementos recursos naturales agotables, tales como el litio necesario para la producción de las baterías de almacenamiento de energía. Este tipo de materiales contribuye notablemente a los episodios de alta contaminación, algo que se ha acelerado en los últimos años de forma exponencial.

Habrá que esperar, por tanto, unos años, para conocer si las empresas y usuarios están por la labor de reducir la velocidad de actualizaciones de dispositivos. Quizás, esta sea la única alternativa para maquillar unas cuentas de vértigo en términos medioambientales.