Desde hace un par de años, los wearables hicieron su aparición en nuestra vida prometiéndonos mejoras en nuestros hábitos diarios y resultados deportivos gracias a la monitorización de nuestra actividad. Así, es frecuente encontrar pulseras y relojes que, por lo menos, son capaces de registrar nuestros pasos, horas de sueño, pulsaciones e incluso estimar las calorías consumidas, si bien insistimos en que esta última es una orientación: las calorías quemadas dependen de parámetros inherentes a nuestro metabolismo (sexo, edad, estado físico, factores hereditarios, etc.) y ya se ha evidenciado que los wearables miden mal por lo que no se pueden usar como referencia, como explica TICbeat.

Del mismo modo, prácticamente la totalidad de estos wearables permiten una sincronización con nuestros móviles, de forma que además de controlar nuestro ritmo diario, también visualizar las notificaciones de llamadas, mensajes, correos electrónicos y en algunos casos, también responder desde el propio gadget.

La primera pulsera que además de hacer que estés más bueno, también te hace ser más bueno

Sin embargo, sus ventas son algo tibias, y es que los usuarios aún no sienten que se trate de un artilugio imprescindible, primero por el exceso de avisos a los que nos exponen y segundo porque los tradicionales pulsómetros que llevan una banda sujeta al pecho ofrecen una precisión que todavía no logran los wearables de pulsera.

Pero esto podría cambiar con una pulsera muy particular que lleva lo de cambiar de vida a otro nivel. Ponte en el caso hipotético (si eres religioso, la analogía te va a resultar más sencilla) en el que mueres y te encuentras en el limbo, pensando en las acciones que has llevado a cabo en tu vida, aquellas de las que te sientes orgulloso y otras, no tanto. Seguro hay cosas de las que te arrepientes, que no volverías a hacer.

Pues bien, esta pulsera no te va a permitir ir atrás en el tiempo para corregir tus malas acciones (ojalá, pero creemos que hoy en día ni la Inteligencia Artificial omnipotente tiene capacidad para retroceder temporalmente), pero si modificar tus hábitos. Además va a hacerlo al más puro estilo Pavlov, el referente del conductismo.

Un pequeño apunte sobre conductismo

Por si tus clases de filosofía del instituto te pillan muy lejos, te recordamos que el conductismo es una rama de la psicología que estudia la conducta de un objeto, el estímulo y su respectiva respuesta. Quizás lo recuerdes con el mítico perro de Pavlov, un experimento del ruso en el que consiguió que los perros de su estudio asociasen el sonido de un diapasón con la comida, segregando saliva. En un momento determinado, retiró la comida y solo con el sonido los perros ya salivaban.

Experimento de Pavlov con perros: condicionamiento clásico. El busto de palas

El condicionamiento clásico formulado por Pavlov se puede emplear tanto con estímulos positivos como negativos, es decir, que sirve igualmente para reforzar buenas conductas como para intentar corregir las malas. Y ahí es cuando volvemos a la pulsera de Pavlok, un wearable capaz de electroestimularte cuando un mal hábito tenga lugar. Imagínate que quieres dejar de morderte las uñas, entonces cada vez que acerques la mano a la boca, recibirás un pequeña sacudida disuasoria. Tranquilo, no es cuestión de electrocutarte.

Como detalla Mashable, la pulsera Pavlok es muy similar a una Fitbit, pero usa operadores condicionantes para intentar educar tu cerebro para evitar los comportamientos indeseados. Sí, mediante electrocuciones. Indoloras pero electrocuciones al fin y al cabo. Para que te hagas una idea, muy parecidas a los chispazos que te da un timbre que hace mal contacto, según aseguran en su web.

¿Cómo funciona la pulsera Pavlok?

Obviamente, la pulsera Pavlok no puede detectar por sí misma que te estás mordiendo las uñas, que estás acabando con las existencias de Donetes o que vas a escribirle un WhatsApp a tu ex a las 3 de la mañana, eso es un hecho. A decir verdad, tienes que administrártelo tú mismo, ya sea desde tu móvil (es compatible tanto con Android como con iPhone) o desde el propio botón que lleva integrado la pulsera.

Así es Pavlok. Pavlok

En todo caso, el chispazo es personalizable, así que puedes ajustar la intensidad del calambrazo o incluso reducirlo hasta un beep o una vibración, pero así no vas a cambiar de hábitos, ¿eh?. Has de tener en cuenta que no se trata de una cuestión de infligirse dolor, sino de corregir hábitos: ser más productivo, levantarse más temprano, dejar de fumar… además, como lograr sacar la mejor versión de uno mismo no está reñida con el diseño, verás que puedes encontrarla en varios colores. Otro rasgo bastante aceptable es la autonomía de su batería, que va de 2 a 5 días en función de lo bueno que seas.

Puedes conseguirla por 180 dólares en la página web oficial del proyecto Pavlok, donde podrás deleitarte con innumerables testimonios de una vida mejor y descuentos. Sí, son doscientos euros, ¿pero a que es un precio muy asumible para convertirse en mejor persona?