El mundo de las monedas virtuales se ha vuelto loco. No, no hablamos de su vertiginosa volubilidad, esa que nos hace dar saltos de alegría cuando el Bitcoin capitaliza alto o pensar que hemos sido engañados con otra burbuja financiera cuando cae en picado. Es precisamente toda la actividad económica que genera en torno las criptomonedas lo que nos maravilla.

Puede que las noticias de poder comprar una casa y pagarla con criptodivisas salga en los telediarios, o que te puedan pagar parte de tu nómina en bitcoins, pero eso es solo la punta de un iceberg fascinante.

Criptomonedas y crowdfunding al servicio de la agricultura sostenible

Más allá de las mainstream Bitcoin, Ripple o Ethereum hay todo un ecosistema de lo más variopinto. Entre ellas, las CryptoKitties que emulan la infantil experiencia del Tamagotchi o el Bananacoin, una iniciativa que comparte su base en el Ethereum como los gatitos, pero que además tiene un punto sostenible como te explicaremos a continuación.

¿Qué es el Bananacoin?

Como cuentan en Munchies, el Bananacoin es una moneda virtual basada en el Ethereum vinculada al precio de exportación de un kilo de plátanos.

Pero como explican en el Financial Express, cada Bananacoin es una ICO (cuyas siglas provienen de initial coin offering) para la producción de bananas ecológicas en una plantación sostenible en Laos. Es decir, que con cada bananacoin que compres, adquieres un compromiso para la compra de bienes producidos en el futuro.

Como explica El Economista, las ICOs sirven para financiar proyectos cuyos inversores son recompensados con más tokens del mismo tipo. Esta forma de financiación ya ha levantado cierta controversia por la rentabilidad de dichos proyectos, llegando a ser prohibida en China.

El equipo humano tras el Bananacoin incluye a dos emprendedores rusos y un agricultor tailandés que lleva tres años produciendo bananas en Laos. Concretamente el tipo Lady Finger banana, uno de los que se obtiene más rentabilidad. Por el momento cuentan con 100 hectáreas destinadas al cultivo, pero esperan llegar a las 360 con la expansión del negocio.

Desde luego, la alimentación puede no ser tan exótica como otros proyectos que podemos encontrar para financiar, pero es fundamental para la vida. De hecho, la banana es un alimento en continua demanda. Como explica un analista:

Sorprendentemente es una buena idea invertir en bananas. Durante los últimos 7 años su precio internacional ha ido subiendo entre el 4 y el 10% cada año, convirtiéndola en una inversión relativamente estable.

Por el momento, se han vendido más de 3,4 millones de bananacoins a medio dólar cada uno. Pero todo podría cambiar muy pronto.

¿Te imaginas hacerte rico con los plátanos? Munchies

Un poco de historia bananera

Lo de que sea de tipo Lady Finger no es un asunto trivial. Nosotros estamos acostumbrados a comer plátano de Canarias o bananas de tipo Cavendish (el 99% de la distribución en occidente son de este último tipo), pero últimamente está siendo atacada por un hongo que causa la enfermedad de Panamá,​ fusariosis del banano o mal de Panamá, poniendo su existencia en serio riesgo.

Por increíble que parezca, a principios el siglo XX toda la industria bananera giraba en torno a la banana de tipo Big Mike. Sí, puede sonar a otra cosa pero es una especie de banana.

Pero a mitad de siglo fue atacado por una cepa del mismo hongo que causó una debacle tal que su mayor productor, Chiquita Brands International pasó al Cavendish, porque en teoría es inmune al mal de Panamá. Y ahora vemos que no es así.

Así que para evitar cualquier tipo de disgusto, los creadores del Bananacoin aseguran estar alejados de otras plantaciones de bananas para minimizar la posibilidad de contaminación por el mal de Panamá.

Por tanto, puede que el Bananacoin no sea una mala inversión per se, sino que si por una jugada cruel del destino las bananas tipo Cavendish se van a pique, ellos estarán allí y los bananacoins subirán como la espuma. Si te ha convencido o quieres más información, no dudes en visitar Bananacoin, la web del proyecto.