Estas son las razones por las que las impresoras convencionales se han estancado
Quiero dejarte mis impresiones y razonamientos para la falta de innovación tecnológica en estos dispositivos.
Al igual que las máquinas de escribir, que ahora sirven como bonito elemento decorativo, las impresoras parecen seguir su estela y se han convertido en unos receptores de polvo y suciedad en nuestros escritorios, si es que aún tienes una en tu casa. Asumo que su utilización en oficinas y el terreno profesional es necesario, pero el público particular ha dejado de lado la impresión en casa. Si quieres conocer mis ideas acerca de este asunto, te invito a que reflexiones conmigo y esos aparatos en desuso.
Funcionalidad y rentabilidad
Te hablaré desde mi experiencia de uso, o más bien nulo uso, y de la impresora que sigue anclada en mi escritorio, sirviendo de soporte para la funda del portátil y papeles varios. El modelo que yo tengo, no importa la marca, es una de esas impresoras denominadas multifunción, porque efectivamente podía realizar diversas funciones. En un mismo producto tienes la posibilidad de imprimir, tanto en papel normal como en papel fotográfico, escanear documentos, enviar faxes y conectar tarjetas de memoria para imprimir desde las mismas directamente. Además, incluye conectividad Wi-Fi para poder establecer vínculos con ordenadores y teléfonos móviles.
El precio del cartucho le resta usuarios
A simple vista, este tipo de impresoras tienen todas las funcionalidades necesarias para convertirse en un producto indispensable en cualquier escritorio. Para mi no. Un conjunto de cartuchos para la impresora suele rondar, por establecer un precio medio, los 20 euros. Teniendo en cuenta que las impresiones a color en tiendas especializadas cuestan alrededor de los 10 céntimos y las copias en blanco y negro cuestan 5 céntimos, necesitaríamos imprimir más de 200 hojas en color o más de 400 en blanco y negro para que sea rentable la compra.

La impresión de fotografías ha caído en desuso. Unsplash
La realidad es simple. A no ser que te dediques al contrabando de libros físicos y apuntes universitarios, cosa que habría que ver si sirve para ganarse uno la vida, comprar cartuchos de tinta para utilizar en casa no sale demasiado rentable. Pero, ¿y si quiero imprimir las fotografías de mi último viaje? La mayoría de personas que conozco acumulan fotografías en teléfonos móviles, tabletas, ordenadores o discos duros. En caso de querer realizar alguna impresión de las mismas, existen páginas web especializadas que resultan más baratas que realizar el proceso en casa. En mi caso, mis fotos del verano costaron alrededor de 30 euros y os estoy hablando de 100 imágenes a todo color.
Productos sustitutivos
Como comentaba anteriormente, mi impresora da la posibilidad de imprimir archivos directamente desde una tarjeta de memoria. Sin embargo, eso es lo único que puedo hacer. Meto la tarjeta, elijo los archivos e imprimo. Un ordenador, tablet o teléfono móvil me permite acceder al contenido de la tarjeta y, además de imprimir dichos archivos, me da la opción de compartirlos, copiarlos a otros dispositivos, editarlos o eliminarlos.
Si tienes teléfono móvil, tienes un escáner portátil
Si hablamos de la opción de escaneo de documentos, la tecnología ha avanzado de una manera tan salvaje que un escáner tradicional no tiene hueco en ninguna tienda de electrónica en el año 2018. Las aplicaciones para dispositivos móviles, y éstos mismos, nos proporcionan las herramientas necesarias para escanear documentos, incluso oficiales, firmarlos y devolverlos, de una manera completamente intuitiva.
Por ejemplo, yo utilizo un Samsung Galaxy Note8 y tengo instalada la app CamScanner, que puedes instalar tanto en dispositivos Android como iOS. Si necesito firmar un contrato que me han enviado a través del correo ordinario, lo escaneo con la aplicación, lo abro con la aplicación de PDF nativa de Samsung y puedo firmar el documento con el S-Pen. De esta manera, únicamente tengo que enviar por correo electrónico el documento modificado.
Un problema de usos y costumbres
De todas maneras, el problema más evidente para las compañías que se dedican a la venta de equipos de impresión es que el mundo tecnológico ha cambiado de una manera tan grande, que sus productos se han quedado fuera del catálogo de dispositivos necesarios para nuestro día a día. De la misma manera que los videoclubs fueron arrasados por los servicios de streaming o las tiendas de fotografía sobreviven vendiendo fotografías para el Documento Nacional de Identidad, las impresoras han perdido su utilidad en nuestro tiempo.
Las impresoras tradicionales han pasado a mejor vida, lastradas por la falta de innovación
Dudo mucho que este tipo de dispositivos, a no ser que hablemos de las famosas impresoras 3D, vuelvan a resurgir de sus cenizas. Mientras tanto, los que tenemos una por casa, las recordaremos por esos faxes que había que mandar a las compañías telefónicas para darse de baja, por las fotografías que imprimimos gastando el papel fotográfico que te regalaban al comprar la impresora o por esos interminables minutos hasta que imprimía una página a color. ¡Larga vida a las impresoras!