La realidad virtual está teniendo una relación tormentosa con los usuarios de todo el mundo. Primero fue el prohibitivo precio de los dispositivos, después, los requisitos necesarios para que fluyese en un ordenador y, en la actualidad, parece que la desazón de éstos la margina a un uso residual en el mercado. Sin embargo, a pesar de que este no es ningún tipo de análisis en profundidad, sino una experiencia de uso de mis recién estrenadas gafas, quiero compartir con vosotros mi visión de la realidad virtual que ofrece Oculus.

Olvida tu mundo

No sé si resulta la definición más certera para describir la sensación cuando utilizas este dispositivo, pero durante los quince días que he estado utilizando las Oculus Quest 2, mi sentimiento, al menos en un alto porcentaje del tiempo, ha sido de olvidarme completamente del mundo que me rodea y vivir en una nueva dimensión, esta vez virtual, donde mis sentidos debían aprender a escuchar, ver y sentir casi por primera vez. No ha sido mi primera experiencia con la realidad virtual, aquí tenéis un artículo donde describo esa sensación inicial, pero sí ha sido una primera toma de contacto con tiempo. ¿Ha influido este nuevo dispositivo? Sí y mucho. El hecho de no tener ningún tipo de cable que te restrinja los movimientos, si es que cuentas con el espacio adecuado, es básico para disfrutar y vivir la realidad virtual de manera correcta.

La realidad virtual de Oculus Quest 2 te atrapará.
Pocas zonas oscuras encontrarás en lo virtual, salvo mareos muy puntuales

Puedes conectar tus propios auriculares al casco de realidad virtual, pero los altavoces que incorpora, estratégicamente colocados en la zona de ajuste de los laterales, suenan tan bien, que casi cancelan el ruido a tu alrededor, aunque, evidentemente, quienes se encuentran cerca tuyo oirán con todo lujo de detalle lo que te está sucediendo en tu aventura virtual. Es importante, ahora que menciono el sonido, tener en cuenta que la imagen, el movimiento y el propio sonido deben ir de la mano, ya que de lo contrario, además de afearte la experiencia, corres el riesgo de marearte. Este no es un hecho aislado. La mayoría de juegos, vídeos y experiencias que he probado corren como la seda delante de mis ojos, aunque una de dichas aplicaciones, que intenta emular una montaña rusa, me dejó con tan mal cuerpo que uno se plantea si este problema no puede ser resuelto de alguna manera.

Una experiencia que no deja de sorprender

Aún no he tenido la oportunidad de que amigos y familiares prueben estas gafas, cosas de la situación actual que vivimos, pero te aseguro que los primeros minutos dentro del mundo de Oculus es una maravilla. Describirlo, además de por mi pobre léxico, no sería justo. De unos segundos de incredulidad, y ajuste de las gafas para ver correctamente, pasas a no poder cerrar la boca ante el mundo que se acaba de abrir delante de ti. Te haces a los curiosos, e interesantes, mandos enseguida y no puedes parar de ver vídeos, probar experiencias para controlar tanto los mandos como el seguimiento de manos, que funciona perfectamente. Es verdad que todos tenemos nuestros propios gustos, pero creo que la mejor manera de finalizar este artículo es hablándote de lo mejor que he probado dentro del universo virtual de Oculus.

Además de juegos, algunas experiencias son realmente apoteósicas

Tampoco quiero extenderme demasiado, tienes multitud de vídeos y artículos con personas más experimentadas en este mundo para que eches un vistazo, pero creo que mi aportación también puede ser interesante. En primer lugar, tanto si eres usuario como si tienes invitados, debes probar Richie’s Plank Experience, la experiencia que te subirá hasta la planta más alta de un rascacielos y te obligará a caminar sobre una estrecha tabla de madera, mientras el vacío bajo tus pies te hará sudar. Existe una aplicación llamada Rec Room, que te permitirá interactuar con otros usuarios y jugar en multitud de salas, además de pasear por lejanos países o, por ejemplo, embarcarte en el propio Titanic. De todos los videojuegos que he podido probar, es obligatoria la compra de Beat Saber, estarás en forma en una semana con tus espadas láser y canciones de discoteca de polígono industrial, de Vader Immortal, porque tener a unos centímetros de tu cara a Darth Vader es acojonante, y de Superhot VR, en uno de los títulos convencionales que mejor han sabido traspasar la frontera virtual. Lo dicho, ahora que la realidad virtual es más asequible que nunca, deberías entrar en este universo alternativo. Te engullirá. Para siempre.