No corren buenos tiempos para el bitcoin. Hace apenas unas semanas la criptomoneda más popular alcanzaba su máximo histórico encaminándose vertiginosamente hacia los 20.000 dólares por unidad.

En esos momentos, como explican en Intereconomía, algunos incautos incluso renegociaban su hipoteca para subirse al carro de una moneda que para unos es una burbuja económica en toda regla y para otros como John McAfee, una forma de hacerse (más) millonario en un par de años.

Y es que a pesar de que el bitcoin lleva sin levantar cabeza desde finales de 2017, en el global el año pasado fue un buen año para los inversores. Pero no a todo el mundo le viene bien que el bitcoin siga subiendo y subiendo: los adictos a la droga y el narcotráfico.

El secreto está en lo más profundo y oscuro de internet

¿Y qué tienen que ver las criptodivisas con la droga? Internet nos parece un lugar apasionante y maravilloso per se por todas las posibilidades que pone a nuestro alcance, pero lo que ven nuestros ojos es solo la punta del iceberg. Más allá del muro encontramos la dark-web o internet profundo, una parte de la red superpuesta sobre el internet público que requiere software específico, configuraciones o autorización para entrar en él.

Como explica The Guardian, en 2014 Gareth Owen de la Universidad de Portsmouth analizó su contenido para confirmar las peores sospechas: lo más común era encontrar solicitudes de pornografía infantil, asesinatos y sicarios a sueldo, operaciones con bots, sitios fraudulentos… y también lugares asociados a las criptomonedas, con el bitcoin a la cabeza.

Como cualquier moneda, el bitcoin es un depósito de valor y un elemento de intercambio de bienes y servicios. Así, es posible transferir BTC desde tu wallet al mercado negro por una comisión y desde allí empezar a negociar desde el total anonimato: lo mismo da comprar unos fardos de cocaína que contratar a un sicario para que liquide a alguien.

El bitcoin es la nueva forma de pago del narcotráfico. Wall Street Nation

Una cuestión de comisiones

El problema es que el bitcoin es volátil y que cuenta con sus propias limitaciones, una de ellas es su forma de minado, que restringe su blockchain a 7 transacciones por segundo, una cantidad insuficiente para todo el volumen de operaciones que podrían tener lugar. Aunque si pagas ciertas comisiones, todo va más rápido según explica Mashable. Esperas, actividades ilegales y fluctuación, la receta para el desastre.

Todos odiamos las comisiones

A nadie le gustan las comisiones: ni entradas para el cine, festivales, Blablacar o droga. Pero con el bitcoin y el mercado negro, muchos se están lucrando sin necesidad de hacer nada ilegal, solo priorizar unas operaciones sobre otras. Incluso muchos usuarios están sugiriendo que además del bitcoin se abra la puerta a otras criptomonedas como el bitcoin cash.

Tanto es así que en Reddit ya hay varios posts quejándose de ello. Para muestra, un hilo:

¿Por qué está tan alto? ¿Bajará alguna vez? ¡Si yo solo hago pequeños pedidos y tengo que pagar una comisión de 15 libras!

La ventaja de todo esto es que las transacciones legales pueden hacerlo, pasando por ejemplo al altcoin y reduciendo las tarifas por operación. Pero el que quiere comprar droga sin cortar no tiene muchas más opciones: solo el bitcoin y sus elevadas tarifas y eternas esperas.

Sin embargo, todo es cuestión de tiempo y probablemente el mercado se abrirá, posibilitando que otras criptomonedas entren en juego. Parece que los tiempos en los que el dólar era la moneda oficial del contrabando han pasado a la historia gracias a monedas mucho más descentralizadas, opacas para el gran público y que posibilitan transacciones sin límite y sobre el papel, instantáneas.