Atendiendo a la situación actual de la movilidad, podemos encontrar cómo los automóviles eléctricos están haciéndose, poco a poco, un hueco en el mercado. Compañías como Tesla, NIO o los clásicos fabricantes de la industria, están realizando importantes esfuerzos en esta materia. Ahora bien, ¿es suficiente este esfuerzo en la transición que están a punto de vivir las economías desarrolladas?

Lo cierto es que no. Es necesaria una transformación que también afecte al medio marino y a la aviación sostenible. Si en otras ocasiones te hemos mostrado cómo la tecnología eléctrica puede llegar a tener cabida en la industria, en el día de hoy te queremos contar un producto que puede ser un buen punto de partida en movilidad marina. ¿Son los remolcadores el producto con el que abrir paso?

Los remolcadores pueden traer la tecnología a este mercado en el corto plazo

Desde hace un tiempo, un nuevo proyecto ha acaparado la atención de los medios especializados. Desarrollar un barco sin mecánicas diésel es difícil, pero no imposible. Las limitaciones de la tecnología son una barrera muy fuerte todavía, pero poco a poco van proporcionándose recursos capaces de superar las limitaciones. El primer remolcador totalmente eléctrico es el mejor ejemplo de ello.

Este tipo de producto, con una labor muy específica, no hace más que enfatizar las múltiples soluciones dinámicas que ofrece la innovación eléctrica. Se trata, por tanto, de una interesante opción del importante papel que puede desarrollar una propuesta de estas características en el medio y largo plazo. ¿Quién sabe si estamos ante uno de los medios de transporte diferenciales del futuro?

He aquí, por tanto, algunas de las claves que mejor definen la propuesta desarrollada por la empresa Crowley Maritime Corp, por qué nos encontramos ante una solución para atender una necesidad muy concreta y, por supuesto, hasta qué punto puede desarrollarse su función con la mejor de las garantías. Veamos cuáles son sus principales cualidades.

Un barco remolcador puramente eléctrico para ofrecer un rendimiento clave

Lo primero que cabe destacar es que se trata de un barco que tiene una función única, servir como remolcador cuando zarpe por primera vez en 2023. Nos encontramos, por tanto, ante una propuesta que aún se encuentra en una fase de desarrollo temprana. Aun así, hay algunos aspectos definidos, tales como el tamaño de la batería o la forma de propulsar las hélices que disponga.

Tal y como se puede leer en el portal especializado Electrek, nos encontramos ante un proyecto muy interesante debido, sobre todo, al increíble conjunto de baterías que tendrá cuando se bote. En total, las baterías tendrán una capacidad global de 6 MWh. Además, no habrá rastro alguno de un motor convencional de combustión interna que sirva como apoyo.

El peso total del remolcador se espera que sea de 70 toneladas

Como es lógico en un proyecto de estas características, contará con un peso superior a cualquier otra alternativa presente en el sector. De hecho, se espera que el peso de todo su conjunto sea de unas 70 toneladas. Siguiendo la tónica general de lo que ocurre en la industria del automóvil, la inmensa mayoría del tonelaje se corresponderá con la disposición del propio conjunto de baterías.

En el plano de la inteligencia artificial, se espera que este producto cuente con un conjunto de soluciones que permitan al sistema un aprendizaje continuo. De este modo, se podrá aumentar la seguridad y eficiencia de la faena a desarrollar. Esto, a medio plazo, se traducirá en una mayor productividad y, por supuesto, un mayor retorno de los beneficios a obtener.

Un objetivo a medio plazo para fortalecer la transición ecológica

Nos encontramos en un modelo de lo más disruptivo. En este sentido, esta propuesta permitirá agilizar una situación que parece no tener cuenta atrás. En relación con este proyecto, ¿cuáles son los objetivos que se esperan conseguir en el medio y largo plazo? La compañía encargada de su diseño cree poder establecer los registros que se mencionan a continuación. ¿Lo conseguirán?

El eWolf es un remolcador puramente eléctrico que puede servir de base para la transición ecológica. Jacksonville Business Journal

Según se puede leer en el portal mencionado anteriormente, el remolcador puramente eléctrico espera ahorrar la emisión de hasta 178 toneladas de óxido de nitrógeno (NOx), el consumo de
hasta 2,5 toneladas de material particulado diésel, la reducción de 3.100 toneladas métricas de dióxido de carbono (CO2), entre otros. Aun así, se trata de unos números muy optimistas por el momento.

Habrá que esperar, no obstante, a ver qué es lo que ocurre a lo largo de los próximos años en relación con el desarrollo de este proyecto. Se espera que su producción pueda estar culminada para el año 2023, pero, por el momento, se trata de simples conjeturas. De confirmarse su desarrollo, estamos ante un momento revolucionario dentro de este sector.