No pasa nada, es un reto curioso y divertido. Publica tus imágenes, a ver si nos reímos un poco. Estas frases, si eres usuario habitual de las redes sociales, seguramente hayan llegado hasta tus oídos durante los pasados días, ya que, en una nueva moda de la que todo el mundo debe participar por mandato celestial, internet se ha llenado de personas subiendo sus imágenes del año 2008 y del año 2018. Sin embargo, ¿es este un reto más o hay algo oculto en él?

Entrenando inteligencia artificial

No cabe duda de que el machine learning ha llegado para quedarse. Quizás productos como un cepillo de dientes o una lavadora sean los menos indicados para adentrarnos en la inteligencia artificial, pero te aseguro que estamos en una época de pruebas, porque el futuro será de quien consiga perfeccionar esta tecnología. Una periodista del medio de comunicación Wired ha publicado un artículo donde nos advierte del peligro de seguir la corriente, sin plantearnos qué estamos haciendo con los datos que ofrecemos a las aplicaciones de nuestros dispositivos.

El reconocimiento facial sigue su desarrollo. Unsplash
Entrenar IA se vuelve más sencillo por momentos

Kate O’Neill, que es como se llama la periodista en cuestión, se plantea que empresas como Facebook, que es sospechosa de todo tipo de triquiñuelas habidas y por haber, utilizan distintos retos para continuar su labor de aprendizaje. En este caso, ¿qué mejor forma habría de entrenar a una IA en el reconocimiento de caras y el envejecimiento de las mismas que con una imagen donde comparar a la misma persona? Quizás pienses que te estoy hablando de una teoría de conspiración más, pero a mi el artículo me ha dado que pensar.

No deberíamos pensar mal, pero Facebook ha demostrado que va un paso por delante

Quizás el uso de la tecnología no sea siempre para fines maléficos, ya que, por ejemplo, podríamos utilizarla para encontrar personas desaparecidas, aprendiendo a envejecer imágenes para poder distribuir un posible aspecto actual. Mi pensamiento crítico entraría en el hecho de disfrazar un simple juego para fines privados de empresas que negocian con nuestros datos y ganan dinero vendiéndonos al mejor postor. Sea cual sea la verdad, ¿tú también has subido tu 10 year’s challenge?