Podrá parecer banal, pero la tecnología y las implicaciones que se esconden detrás del artículo que te voy a contar bajo estas líneas son muy interesantes. Quizás, en una época de grandes avances, realidades virtuales y aumentadas, una generación de teléfonos asombrosos y demás adelantos, ver un pequeño artilugio capaz de levantarse unos milímetros del suelo no sea la quintaesencia de las obras realizadas por el hombre. Déjame darte ciertos detalles interesantes y al final del artículo me dejas tu opinión al respecto.

Un avance miniaturizado

Ante todo, y creo que es necesario empezar por este dato, hay que aclarar que esta evolución en tecnología y robótica, por el momento, es un experimento que ha comenzado a dar sus primeros pasos recientemente. De hecho, el próximo día 23 de mayo de 2018, los investigadores responsables del proyecto van a realizar una ponencia acerca del mismo en la International Conference on Robotics and Automation, es decir la Conferencia Internacional en Robótica y Automatización, que se celebra anualmente en la ciudad australiana de Brisbane.

Las futuras aplicaciones de los robots son incalculables

Gracias a la información que hemos podido conocer de primera mano en la página web de la Universidad de Washington, la institución responsable del proyecto, conocemos cómo ha ido surgiendo la idea de construir estos pequeños robots que no necesiten cables para funcionar. Su idea, en un principio, se basa en su utilización para labores de vigilancia o seguridad, por ejemplo, detectando fugas de gas. La gran pega de la mayoría de robots insectos es que necesitan de un cable que los conecte con el equipo necesario para funcionar. ¿Cuál es la razón?

Obviamente, como no podía ser de otra manera, el argumento más sensato, y en el que seguramente tú también habrás caído, es el tamaño del invento. Debido a que estos robots son sumamente pequeños, resulta muy complicado agregar a su cuerpo todo componente necesario para su correcto funcionamiento. Por ejemplo, las clásicas hélices que tanto ruido hacen en los drones, en el caso de esta diminuta tecnología se antojan imposibles. Como habrás podido ver en el vídeo que te acabo de mostrar, existen soluciones para cualquier contratiempo y será en la convención australiana cuando el grupo de expertos nos den más detalles de su invento.

Láser sin cables

En un titular, te acabo de describir las dos características más importantes de este novedoso robot insecto. Tal y como nos cuentan los compañeros del medio digital New Atlas, este artefacto es movido por un haz de láser. El propio robot incluye una pequeña antena que, en su parte superior, lleva anexa una célula fotovoltaica. ¿Qué significa esto? Muy sencillo. Esta célula se encarga de convertir el láser en corriente eléctrica que dota de energía a las minúsculas alas del insecto mecánico y le permita volar durante un breve período de tiempo.

Un láser posibilita el vuelo del insecto robótico. University of Washington
La ligereza y el diminuto tamaño juegan a favor de RoboFly

Como puedes leer, además de que el titular escondía las dos grandes funcionalidades del invento, éstas van de la mano, en una interesante manera de salvar la barrera que existe entre tamaño y comodidad de uso, eliminando el factor cable, que resulta engorroso en la mayoría de ocasiones. Además, como dato adicional, el robot es tremendamente ligero, tanto como para ser comparado su peso con el de un palillo. Sí, de esos que ves en las tascas de tu pueblo, entre los dientes de jubilados que matan horas entre cartas y vinos.

La razón por la que aún no podemos ver al ingenio, nacido en Washington, volar durante un largo período de tiempo, reside en la potencia necesaria para batir las alas electrónicas. De hecho, como puedes ver en la imagen que te muestro bajo estas líneas, el equipo ha ideado un potenciador para otorgar al animal una dosis extra de energía. RoboFly lleva encima un circuito que convierte los siete voltios, que recibe del láser, en 240 voltios. En el futuro esperan poder aumentar estos números, pero, de momento, la idea que hay detrás está perfectamente explicada.

Imagen del circuito que potencia al robot. Universidad de Washington
La utilidad de estos insectos es abrumadora

Imagino que llegados a este punto ya estás viendo en qué manera este invento puede ayudar al futuro de la robótica, tal y como te anunciaba en la introducción del artículo. Las aplicaciones pueden ser cuantiosas, como comenta Sawyer Fuller, coautor del proyecto:

Podrías comprar una maleta llena de insectos robot, abrirla y ellos volarían alrededor de un edificio buscando fugas de gas. Si esos robots pueden buscar fugas fácilmente, será mucho más probable que las puedan tapar, lo cual reduciría las emisiones de efecto invernadero. Esto ha sido inspirado por moscas reales, las cuales son muy buenas buscando olores.