Vaya por delante que entre mis especialidades no se encuentran el conocimiento exhaustivo en materia de biología o tecnología avanzada, ni tan siquiera un atisbo de ideas básicas al respecto. Sin embargo, como nunca es tarde para aprender un par de cosas, creo que el artículo de hoy, tanto a mí que lo estoy redactando como a vosotros y vosotras que lo estáis leyendo, nos servirá para adentrarnos, quizás solo de manera breve, al curioso mundo de la robótica celular, si es que existe la expresión.

Desde la rana hasta el androide

Recientemente, gracias a la información que hemos podido obtener en el prestigioso medio de divulgación de ciencia Smithsonian Magazine, hemos podido conocer la existencia de los denominados xenobots, que, particularmente, si me preguntasen que demonios son, te diría que una mezcla entre un Alien y un robot. La realidad es bien distinta. Este término ha sido acuñado gracias a la labor realizada por un equipo de investigación de la Universidad de Vermont, el cuál ha conseguido crear al primer robot vivo de la historia. La denominación de xenobots procede de la utilización de células de una especie de rana conocida científicamente como Xenopus laevis.

Este es el aspecto del Xenobot. Smithsonian Magazine
El potencial de estos nuevos robots, aplicados en la medicina moderna, no tiene límites

Estas máquinas, porque a pesar de haber sido creadas a partir de células siguen siéndolo, miden menos de un milímetro y están capacitadas para recorrer el interior de nuestro cuerpo. Los responsables del proyecto aseguran que:

Estas son nuevas formas de vida. Las células se cortaron y se volvieron a dar forma en específicas formas corporales, diseñadas por supercomputadoras, nunca vistas en la naturaleza. Son nuevas máquinas vivas. Ni son robots tradicionales, ni una especie de animal conocida. Es una nueva clase de artefacto, un organisma vivo y programable.