Existe un término en inglés que define a aquellas personas impacientes por probar nuevas tecnologías. Los early adopters se cuentan por miles en el mundo tecnológico y, quizás, ellos sean los que sufran las consecuencias del actual fiasco del teléfono móvil más innovador de los últimos años. Si Samsung no consigue enderezar su rumbo, podríamos estar ante un nuevo caso de retirada del mercado, como ya sucedió con el Samsung Galaxy Note 7.

Samsung y la incertidumbre

Durante las últimas horas, en el momento de escribir el artículo, hemos podido tener acceso a una información, obtenida a través de la agencia de noticias Reuters, que señalaba la falta de información acerca de la fecha de venta del nuevo terminal de la compañía surcoreana. Recordemos que todo el problema se inició cuando las primeras unidades, cedidas a medios de comunicación, empezaron a fallar, tanto por problemas inherentes, como por falta de información a la hora de utilizar el terminal. Además de la falta de noticias, Samsung tiene algo que decir a quienes confiaron en su marca.

Continuan los problemas de fabricación del Samsung Galaxy Fold. Business Insider Singapore
Samsung aún no puede facilitar una fecha de venta y podría cancelar las órdenes de compra

La compañía asiática afirma que cancelará todas las ordenes que había sido creadas por futuros clientes, si estos no se ponen en contacto con la empresa antes del 31 de mayo. Lógicamente, si para ese día el teléfono no se ha enviado, cosa que parece bastante improbable en la actualidad. Este anuncio ha tenido que salir a la luz pública debido a la regulación de Estados Unidos, que obliga a las empresas a notificar a sus clientes. A pesar de que el grueso del negocio en este sector no tenga que ver con este terminal, se calcula que se han fabricado un millón de unidades, frente a los 300 millones del resto de dispositivos de la marca, que se fabrican anualmente de media, Samsung podría perder su estatus de compañía innovadora con problemas de este calibre.