No sé cuál será tu opinión al respecto, pero a mí los teléfonos plegables siguen sin convencerme. Hasta que no vea a la mitad del vagón del metro con uno de estos dispositivos seguiré creyendo que su tecnología ni es tan revolucionaria como nos están haciendo ver, ni las ventajas de este tipo de pantallas son tan diferenciales como para que sean la próxima tendencia durante los siguiente años. Samsung, a pesar de lo que yo opine, sigue ofreciéndonos su visión de este mundo de terminales que pueden doblarse.

Doblando patentes en forma de concha

Recientemente, gracias a la información que hemos podido encontrar en el medio de comunicación LetsGoDigital, podemos ver cómo la compañía asiática sigue ideando conceptos para doblar teléfonos móviles y en este caso el diseño resulta familiar, por lo frecuente que era encontrarse estos terminales a principios de siglo. Los dispositivos tipo concha, que tan bien lucían en el cine y la televisión cuando el policía de turno recibía una llamada, parece que son una apuesta firme de algunas compañías que quieren sacar teléfonos plegables al mercado. Tal y como puedes ver en la imagen inferior, la pantalla flexible iría montada sobre una superficie capaz de doblarse.

Futuro aspecto de los nuevos teléfonos plegables de Samsung. LetsGoDigital
La posibilidad de utilizar distintos pliegues es, cuanto menos, curiosa y diferenciadora

La curiosidad del invento reside, por una parte, en que el sistema para que el terminal pueda doblarse es de tipo acordeón, olvidándose de bisagras extrañas. Además, en la parte posterior del dispositivo patentado, existe una pequeña pestaña, que puedes ver indicada con la letra A, y que serviría para que el terminal se ubique en una posición determinada, elegida por el usuario. El diseño que presenta Samsung recuerda a los que ya nos han mostrado, por ejemplo, Huawei o Xiaomi, aunque difiere en la manera de plegarse, ya que en esta ocasión puede realizarse esta acción en distintos lugares. Me gusta este nuevo concepto de Samsung, con lo que estaremos pendientes de si acaba convirtiéndose en el típico rumor y filtración a lo largo del año o, por el contrario, acabamos olvidándonos de su existencia por los siglos de los siglos.