No te preocupes si no entiendes nada acerca de este extraño concepto. Este artículo pretende ser la puerta de entrada a una teoría que nos sitúa en un escenario poco favorable para nuestra especie y es el que nos pone en el lugar de unas meras marionetas que están a merced de quién sabe qué entidades. La simulación de la realidad es un concepto que puede ser disfrutado en títulos de videojuegos como Los Sims, pero que la ciencia ficción ha sabido llevar a la gran pantalla para mostrarnos un mundo digital puesto delante de nuestros ojos para engañarnos, por los siglos de los siglos. Elon Musk ya ha declarado, en alguna ocasión, que él cree que vivimos en una de estas simulaciones. Yo, por el momento, quiero seguir pensando que controlo mi destino.

Neo, la capacidad de elección y la cárcel invisible

The Matrix, la cinta de las hermanas Wachowski que en unos meses volverá a reventar las salas de cine, nos evoca un futuro donde los robots con inteligencia artificial crearon una raza de máquinas que, eventualmente, se enfrentó al resto de la humanidad, dejando a nuestra especie al borde de la extinción. Como nuestros cuerpos eran una gran fuente de energía, las máquinas continuaron cultivándonos en secreto. Mientras toda la humanidad dormía, las máquinas nos engañaban simulando una realidad casi idéntica a la que se podía leer en los antiguos libros de texto.

Simulacra and Simulation es uno de los libros que sirvieron de referencia a la hora de construir la historia en The Matrix

Por muy escandalosa que parezca la idea propuesta en la cinta de ciencia ficción de los años 90, muchos científicos y filósofos tienen en mente que podemos estar viviendo dentro de una realidad creada por una inteligencia superior. Quizás, dentro de nuestras limitaciones como especie, nuestro cerebro es incapaz de procesar todo lo que supone vivir en una simulación y, por el momento, somos incapaces de realizar experimentos que nos lleven a afirmar o desmentir este enunciado. Sin embargo, ¿quién hubiese pensado, hace cientos de años, que la vida en la Tierra llegó desde lo profundo del universo?

Cuestionando la vida y la realidad

Una de esas películas que muchos hemos visto hace décadas, pero que en la actualidad es complicado encontrar gente joven, aficionada a la ciencia ficción, que la destaque entre sus favoritas, es Nivel 13. En esta ocasión, ya que no quiero destriparte el argumento, perdón, que se dice spoilear, la película aborda la cuestión de la realidad virtual desde un punto de vista menos directo.

¿Seríamos capaces de crear, con ayuda de la tecnología, una realidad similar a la nuestra?

La trama de la cinta avanzaría de la misma manera, aunque habría que buscar nuevos caminos para que prosiguiese. En esta ocasión, las simulaciones se concatenan de una manera realmente interesante, dejándonos muchas preguntas abiertas. Por ejemplo, y a riesgo de parecer un absoluto enfermo mental, ¿podría ser que esos personajes que deambulan por la pantalla del televisor cada vez que encendemos la videoconsola existan en su propio plano y que, en un momento dado, puedan darse cuenta de su existencia? La tecnología, como puedes observar, nos otorga brillantes conceptos filosóficos que rozan los límites de lo posible.

Teoremas y realidades

Por último, tampoco quiero perder tu atención en este mundo de lecturas de 20 segundos, quería destacar una película del genio Terry Gilliam. Si quieres una representación más abstracta del concepto de realidad, de dónde venimos, quiénes somos y hacia donde nos dirigimos, creo que con Teorema Cero tendrás alguna que otra respuesta. Eso sí, no esperes que las mismas estén a la vuelta de la esquina.

¿Y si la vida no fuese una simulación sino un gran malentendido?

De la misma manera que la mayoría de la obra del miembro de los Monty Python, esta cinta no pretende ser un libro abierto hacia un conocimiento místico, sino plantear más preguntas de las que propone. Eso sí, uno de sus grandes éxitos estriba en que todos podamos reflexionar acerca de si este mundo ha sido idea, o una simulación, de algún ser superior o, simplemente, es un producto del azar. Ese teorema cero quiere ser la fórmula científica que corrobore que la nada lo es todo. ¿Te ha quedado claro? A mí tampoco, pero como aún nadie conoce el verdadero significado de la vida, al menos vamos teniendo conceptos con los que entretenernos.