No tengo bicicleta. Sí, en un momento del pasado, creo que como todo hijo de vecino, fui uno de esos millones de niños que deseaban su propia bici por dos razones. Una, y la principal siendo pequeño, era porque todo el mundo tenía una y yo no iba a ser menos. Otra, en cambio, era porque a pesar de mi timidez me encantaba probar todo tipo de objetos, aparatos o extrambóticos dispositivos, no demasiado tecnológicos por aquellos entonces. Eso sí, después de ver el artículo que te voy a mostrar, me entran unas ganas enormes de comprarme una.

Un dispositivo para controlar el universo de dos ruedas

A pesar de que el título de estas líneas suene un tanto exagerado, estamos ante un producto tan bien pensado, ten en cuenta que es su segunda versión, que es necesario dedicarle un artículo entero para profundizar en él. En primer lugar, te contaré que SmartHalo 2 es un aparato anclado a tu bicicleta, que te permitirá estar conectado, tanto con tu terminal móvil, como con la cantidad de parámetros y herramientas que emanan del mismo.

El producto final ha mejorado ostensiblemente frente a la primera versión

Gracias a una pantalla, con luces para darle visibilidad y un toque diferenciador, podremos utilizar SmartHalo 2 como el centro neurálgico de nuestros paseos en bicicleta. A diferencia de la mayoría de dispositivos que se conectan a estos medios de transporte, este artículo permite, de un solo vistazo, poder entender parámetros como la velocidad, direcciones, niveles de batería o, por ejemplo, el nombre de la persona que te está llamando. EL dispositivo se compone de pantalla, un círculo de indicadores de luz y una superficie táctil, para poder interactuar.

Se antoja fundamental equipar este aparato con medidas de seguridad

La seguridad, algo casi imprescindible si hablamos de un producto que podría estar al acecho de cualquier amigo de lo ajeno en las aceras, es muy importante para la compañía. En esta ocasión, SmartHalo 2 incorpora un soporte específicamente diseñado para encajar en el dispositivo y que éste únicamente pueda ser retirado con la ayuda de una llave especial, por ejemplo, cuando necesitas cargar la batería. Inteligente, ¿verdad?

Un mundo de posibilidades al alcance de tu mano

Si realmente te interesa conocer todo lo que podrás hacer con este dispositivo, empezaré comentándote lo más básico. SmartHalo 2 te permitirá llevar un control de la actividad física, mostrándote en pantalla datos acerca de la distancia recorrida, la velocidad, las calorías quemadas, la elevación del terreno o, por ejemplo, el tiempo que has pasado encima de la bicicleta. Además, el producto incorpora tecnología GPS, con lo que podrás elegir tu destino y disfrutar del recorrido sin más preocupaciones que mirar a la pantalla y seguir sus indicaciones.

Recibe avisos de tiempo y mensajes en la pantalla de SmartHalo 2

Una alarma, configurable en tres modos distintos, te permitirá poder dejar tu vehículo urbano en la acera, con la tranquilidad de saber que, en caso de ser víctima de un intento de robo, tendrás 110 decibelios de potencia para ser avisado. Para desactivarla, la simple presencia de tu teléfono móvil bastará y, en caso de que te quedes sin batería, podrás introducir un código para desalarmar el dispositivo. Como última gran funcionalidad, SmartHalo 2 se conecta a tu terminal y te permite recibir mensajes de texto y de otras aplicaciones de mensajería, además de llamadas, o estar al tanto del clima, con avisos en caso de próximas tormentas.

Así de espectacular luce SmartHalo 2. Kickstarter
El dispositivo es bastante asequible para todo lo que ofrece al usuario

Si te animas a unirte a la revolución de los asistentes en carretera, debes saber que SmartHalo 2 estará disponible a partir del mes de diciembre de este año y lo hará, en su versión más sencilla, por un precio aproximado de 89 euros, con unos gastos de envío a nuestro país de 10 euros. Si lo que quieres es la versión más completa, te diré que puedes gastarte 750 euros y recibir en tu casa diez unidades del producto. Espero que no tengas tantas bicicletas, porque no quiero ni pensar el momento en que tengas que inflar todas esas ruedas.