El mundo de los smartphones parece haber cambiado durante los dos últimos años. Aquellos tiempos en los que las presentaciones de nuevos dispositivos aún sorprendían, en los que el mercado estaba plagado de dispositivos muy diferentes, originales, han llegado a su fin.

Durante lo que llevamos de 2018 ha tenido lugar un hecho sin precedentes, una tendencia estética ha llegado arrasando con la poca originalidad que quedaba, para dejarnos un panorama repleto de cejas, de notches. La gran influencia de Apple, más concretamente de su iPhone X, ha sido la responsable, pero no nos engañemos, esto no va solo de muescas.

¿Dónde quedó la originalidad?

El iPhone presentado en 2007 es probablemente el primer smartphone de la historia. Sí, sabemos que existieron otros dispositivos que podríamos considerar teléfonos inteligentes, como bien reflejan en Xataka, pero aquel primer iPhone es el padre de los smartphones tal y como los conocemos hoy en día.

Diseños que hoy en día nos parecerán obsoletos, pero que tenían personalidad

A partir de aquel momento, y con el nacimiento de Android en septiembre del año siguiente, comenzaron a aparecer smartphones muy diferentes. El panorama Android creció rápidamente, gracias a firmas como HTC, Samsung o Sony, acompañada por aquel entonces de la compañía sueca Ericsson. Es normal que su diseño nos parezca anticuado hoy en día, pero no hay duda de que el usuario tenía a su disposición terminales muy diferentes.

HTC Wildfire S, lanzado en 2011. El Androide Libre

Por aquel entonces los fabricantes intentaban crear smartphones muy compactos, por lo que los tamaños de pantalla no solían superar las 4,5 pulgadas. De hecho, como leemos en Andro4all, el primer Galaxy Note llegaría en el año 2011 con una "inmensa" pantalla de 5,3 pulgadas. Esta no convenció a todo el mundo, era demasiado grande.

El primer Note nos parecía demasiado grande. Andro4all

La mayoría de smartphones estaban construidos en plástico, era el material estrella, a pesar de que firmas como HTC ya comenzaban a fabricar en aluminio. Como puedes ver, las cosas han cambiado mucho en apenas unos años.

Ahora, en pleno 2018, nos encontramos ante una vista muy diferente. Los smartphones están mejor construidos, en materiales como el aluminio y el cristal, algo muy positivo. Sin embargo, las similitudes estéticas entre los distintos terminales nos han llevado a un punto en el que todos nos parecen iguales.

Un futuro nada esperanzador

Desde el año pasado, cuando se popularizaron los grandes ratios de pantalla, los fabricantes han intentado reducir al máximo los marcos de sus dispositivos. Las pantallas han curvado sus esquinas y crecido para darnos más visión respetando el tamaño de los terminales.

Una moda que se ha extendido a casi todas las compañías

La salida del iPhone X a finales del 2017 parece haber demostrado que, por ahora, no existe otra manera de aprovechar al máximo el frontal que utilizando una muesca para incorporar sensores y cámara. Es lo que conocemos como notch, ceja, y ha proliferado como una infección. Desde smartphones de gama baja hasta flagships como el Huawei P20 y el LG G7 ThinQ lo han adoptado.

Uno puede acostumbrarse, de hecho lo estamos haciendo, y a pesar de que particularmente prefiero una pantalla sin ceja, su inclusión no es lo peor que nos puede pasar. Me preocupa algo más lo que está por venir.

Quizás sea una tontería, pero imagina un smartphone todo pantalla, y me refiero a un todo pantalla total, sin marcos. El Vivo Apex es buen ejemplo, un smartphone que hasta hace poco era un concepto, pero que podremos ver en las tiendas a finales de este año. Si todos los móviles fueran así, acabaríamos con rectángulos idénticos en nuestras manos, ¿no crees?