Parece que Sony ha decidido sorprender a algunos con la renovación de una de sus cámaras más exitosas, las famosas α7R con más de 40 megapíxeles reciben una renovación –con lo que tenemos la α7R III–, y por lo que hemos podido ver, no vamos a tener por hoy más novedades a la hora de hablar de sus dos posibles hermanas, la α7 III o la α7S III. Una gran sorpresa para muchos, y una renovación esperada para otros, analizando el mercado parece que la guerra de los megapíxeles ha vuelto en las cámaras Full Frame, a ver quién es capaz de tener más megapíxeles y no perder sensibilidad en el sensor.

En este caso esta nueva Sony A7R III se presenta como una digna y muy continuista sucesora de la Sony A7R II, con la que comparte diseño, tipo de sensor, tanto por resolución como por tamaño, y muchas de las funciones más típicas, hablamos de vídeo en 4K, estabilización óptica, Wi-Fi, etc.

Pero claro que tenía que haber una renovación en la cámara no todo podía quedar igual, los cambios más significativos son un botón específico para AF, un joystick de selección de punto de enfoque, una segunda ranura para tarjetas SD —de lo que más me gusta— y un visor OLED mejorado.

El sensor de esta nueva Sony A7R III tiene 42,3 megapíxeles, con una sensibilidad máxima de 32.000 ISO –hablamos del natural, no del forzado–, una ráfaga de 10 fps, un enfoque con 399 puntos de enfoque automático por fases y 423 puntos de enfoque automático por contraste con función Eye AF.

Por lo que respecta al estabilizador, contamos con estabilizador de 5 ejes con corrección de 5,5 pasos, sobre el papel uno de los mejores del mercado, veremos en la vida real cómo funciona.

Uno de los aspectos más interesantes de las cámaras Full Frame es permitir un gran rango dinámico en las capturas en RAW, ofreciendo así 15 pasos de rango dinámico en las sensibilidades más bajas.

Vídeo en 4K con modo HDR y los perfiles de grabación Hybrid-Log-Gamma y S-Log3

Respecto al vídeo contamos con vídeo 4K HDR con los perfiles de color de grabación Hybrid-Log-Gamma y S-Log, que nos darán un extra de rango dinámico en vídeo, y nos permitirán una gran corrección de color y captura de detalles en situaciones de grandes cambios lumínicos. También dispone de grabación en Full HD a 120 fps.

Donde Sony quiere demostrar muchas de las capacidades de su software, algunas de esas funciones hacen que sus mirrorless de primer precio destaquen por encima de sus rivales más allá de sensores, calidades y enfoques, con funciones como el Pixel Shift Multi Shooting, permitiendo capturas con un gran detalle gracias a la combinación de imágenes.

La nueva Sony A7R III contará con un nuevo procesador Bionz X que nos permitirá todo este tipo de funciones, unión de imágenes, ráfaga de 10 fotogramas, vídeo en 4K, etc. Este procesador es un 80% más rápido que el de la cámara anterior.

La firma nipona ha realizado muchos esfuerzos para conseguir que sus cámaras sin espejo consiguieran hacer frente a las DSLR tradicionales, y el primer escollo que se encontraron fue el visor óptico, necesario y fundamental para los fotógrafos profesionales, y horrible en las primeras mirrorless. Poco a poco Sony lo ha ido mejorando hasta conseguir un sensor de resolución HD de tipo OLED, sobre el papel, una maravilla.

La otra pantalla también es una auténtica maravilla, disponemos de una pantalla abatible de 3 pulgadas con una resolución de 1.440 píxeles, una auténtica locura hablando de cámaras.

Completando pequeños detalles esta Sony A7R III contará con conector USB de Tipo-C 3.1. Sincronización con flash desde este conector. Nueva batería que debería doblar la autonomía de los modelos anteriores, y la opción de adquirir un grip con dos baterías NP-FZ1000, algunas de las más potentes de la marca.

Una de las cosas que Sony más ha querido destacar en este nuevo modelo es la capacidad de enfoque de la nueva Sony A7R III, con una cobertura del 68% para las situaciones más complicadas, el seguimiento de enfoque al ojo –Eye AF Tracking– parece una de las utilidades más interesantes de este nuevo modelo, eso sí, si funciona tan bien como dicen ellos.

3.500 euros puede parecer un precio alto, pero se equipara a la competencia

Sin duda una de las grandes apuestas de este año para los amantes más exigentes de la fotografía, una cámara cara, llegará a finales de este año y tendrá un precio de unos 3.500 euros. La competencia directa con las rivales de Nikon y Canon que se sitúan en un precio que baila entre los 3.000 y los 4.000 euros. Parece que los fotógrafos profesionales tendrán que dejarse muchos euros para conseguir los nuevos modelos.