Si quieres, antes de empezar con el artículo, te pongo en una situación de ciencia ficción. Un buen día, mientras conduces de camino a otra ciudad, entras en un túnel largo y poco iluminado. Al salir del mismo, notas que algo ha cambiado, aunque no sabes lo que es. En este supuesto ficticio, los viajes en el tiempo son posibles y tú acabas de volver a la década de los 80.

No esperes demasiada tecnología, porque los 80 eran analógicos

Estoy seguro que, si no has vivido de pequeño en esta época, no puedes imaginar lo diferente que era el mundo y lo mucho que hemos ganado gracias a los avances tecnológicos. Así que déjame ser tu guía a través del tiempo y te enseñaré las innovaciones más destacadas de una cultura rompedora.

VHS y casetes

Lo siento, no se de qué me hablas cuando intentas explicar lo que es un archivo MP3, Spotify o Apple Music. La realidad musical de la época se basaba en unos cacharros bastante grandes, llamados walkman, que reproducían cintas de casete, que eran un rectángulo de plástico con cintas magnéticas en su interior. La música, por cierto, se pirateaba igual que ahora. Bastaba con una cadena de música con doble pletina para copiar de una cinta original a una virgen todo el contenido.

Las cintas de VHS llenaban los videoclubs

El cine y la televisión eran algo completamente diferente a lo que conoces. El contenido en alta definición era ver por primera vez una película en VHS, porque en las siguientes ocasiones la calidad se iba deteriorando. Tu película favorita acabaría teniendo escenas borrosas de tanto reproducirla. No podemos olvidar el fracasado sistema de Sony, denominado Betamax, que acabó sucumbiendo ante el poder del VHS. No has vivido en los 80 si no has intentado sacar con un tenedor un cinta atascada en el reproductor. Palabra de honor.

Un fontanero y un puercoespín

Nintendo y Sega copaban el mercado doméstico. Sí, había más videoconsolas, pero estos dos gigantes de la época eran los que se llevaban gran parte del pastel del mundo del entretenimiento entre su público más fiel. Abrir una caja del Nintendo Entertaintment System, introducir el enorme cartucho de Super Mario en su interior y saltar sobre tortugas y champiñones era lo más alucinante del mundo.

Para aquellos niños que rivalizaban con los que adorábamos a Mario, su héroe de la adolescencia era un erizo con una velocidad endiablada. Sonic representaba un concepto igual de sugerente que Mario, aunque no supo crecer junto a los que éramos niños en aquella época. No puedo olvidarme de mi primera consola, quizás debería decir ordenador, un Sinclair ZX Spectrum. Aquellas cintas, las largas esperas cargando los títulos y los sonidos característicos forman parte de una generación que vio nacer un mundo nuevo frente a sus ojos.

Del telefonillo al WhatsApp

Hoy en día no concebimos nuestra existencia sin la comunicación continua. Necesitamos escribir a nuestros amigos por WhatsApp, publicar fotografías en Instagram, agregar a viejos compañeros de colegio en Facebook o poner a parir a cualquier famoso en Twitter. Vivimos en una época donde la comunicación, de tanto ser usada, está perdiendo su propia esencia, es decir, servir de base para el entendimiento y para compartir conocimientos.

La comunicación dudo mucho que haya mejorado gracias a la tecnología

Después de nuestro salto en el tiempo, debo informarte que la comunicación en los años 80 tenía tres pilares fundamentales. Podías ir al portal de tu amigo y llamarle al portero automático hasta oír a su madre gritarte. Si querías participar en cualquier concurso de televisión o revistas, debías utilizar el correo, no el electrónico, sino el convencional. Por último, para saber de tu primo el de Cáceres, una llamada de teléfono, girando la ruleta mágica de marcación era suficiente.

Odiseas en el coche

En estos últimos párrafos te hablaré acerca de la tecnología incluida, ya te digo que poca o ninguna, en los coches de la época. Si viajas en el tiempo a esta época, no esperes poder conectar tu teléfono a través de Bluetooth o poder viajar guiado por una voz mágica. La mayor innovación era tener los chistes de Arévalo preparados para un largo viaje.

Alguien de los 80, no se creería lo que ha avanzado el mundo del automóvil

En los años 80, la música provenía de la radio o de las cintas de casete que se podían adquirir, entre otros lugares, en las gasolineras. Los mapas consistían en un trozo de papel del tamaño de un campo de fútbol que, una vez desenrollado, tapaba la visión de conductor y acompañante. Los coches no estaban construidos en materiales ligeros, sino que eran metal duro y pesado. Y sí, existían coches autónomos, solo que eran aquellos que estaban en una cuesta y alguien había olvidado poner el freno de mano.