Sigo siendo más típico que aquel que dedica la parte del final de año a elegir los mejores videojuegos, las mejores películas o las mejores series de televisión de 2019. Lo sé. Pero como éste no es un final de año cualquiera, en unos días cambiamos de década y añadimos otra más a nuestras espaldas, me parece interesante y un ejercicio divertido poder imaginar cómo podría ser la tecnología durante los próximos diez años. Si estás leyendo este artículo a finales de 2029, espero que no creas que los de 2019 somos unos locos. Simplemente, tenemos grandes sueños.

La telefonía móvil cambiará de formato

Obviamente, uno de los sectores tecnológicos que más horas de texto, audio y vídeo ocupan en las redes sociales, canales de YouTube, podcast y medios de comunicación especializados es el de los terminales móviles. Creo no equivocarme si te digo que la siguiente década nos mostrará una versión similar en este segmento, aunque la innovación irá abriéndose camino hasta deformar el concepto de telefonía móvil en mucha más proporción de software que hardware. ¿No me crees?

Así lucían los terminales en el año 2010. Unsplash
Observa cómo cambian los tiempos junto con la tecnología con la imagen del iPhone 4

Es evidente que los tiempos cambian, al igual que los objetos, y que cada época, mirando hacia atrás con un poco de perspectiva, cumple con sus propias normas y reglas. Al empezar este siglo, la mayoría de los terminales móviles no eran capaces de navegar a través de la red como si estuvieses utilizando un ordenador, las velocidades de conexión eran prehistóricas, además de tener cámaras como mera anécdota, ya que la fotografía digital estaba abriendo los ojos al mundo digital.

¿Seremos capaces de dejar nuestro teléfono en casa gracias a la siguiente generación de conectividad?

Creo que los próximos años confirmarán que nuestros dispositivos personales son la gran herramienta para crear recuerdos y poder guardar pequeños instantes para años venideros. La fotografía y vídeo de calidad excepcional se democratizarán. Además, creo que la compatibilidad de distintos dispositivos, como podrían ser unas simples gafas, impulsarán la realidad aumentada, dejando a los teléfonos móviles en simples ordenadores donde llevar a cabo las operaciones internas, sin la necesidad de tener que sacarlos del bolsillo o, quien sabe, poder tenerlo en casa y utilizarlo en cualquier rincón del planeta.

Ojalá los hologramas hagan acto de presencia en nuestra vida. Unplash
Los hologramas ya han sido puestos en práctica por compañías como Red Hydrogen

Eso sí, por favor, este mensaje final es una súplica a los fabricantes de dispositivos móviles y de tecnología en general. Queremos hologramas. Queremos, ya de una vez por todas, poder tener a familiares y amigos en casa, sin la necesidad de que tengan que desplazarse cientos o miles de kilómetros. No estamos pidiendo que ideéis una manera de teletrasportarnos, que estaría muy bien porque los vuelos son muy caros, pero sí una manera de conectar con quienes tenemos lejos, al estilo Star Wars.

Vivir otra realidad, porque ésta no es suficiente

En este apartado, el del mundo de los videojuegos, no voy a extenderme demasiado por dos motivos: no soy experto en la materia, ni conozco el sector como para hacer un pronóstico a futuro. Sí sé una cosa, la realidad aumentada, mixta o virtual deberían ser tecnologías que dentro de diez años sean tan comunes como encender su videoconsola bajo la televisión del salón. Evidentemente, estos dispositivos deberían reducir sus dimensiones y concentrar la tecnología de una manera más compacta, para que entrar en cualquier mundo virtual e imaginario sea más simple. De hecho, los nuevos kit de realidad virtual de compañías como Oculus están eliminado distracciones como cables o aparatosos sensores.

Cualquier rincón podría ser un campo de juego. Unsplash
La nube y la realidad virtual son mis apuestas ganadoras para los próximos años

En relación con el punto anterior, y dado que Google Stadia ha sembrado un precedente muy interesante, la realidad virtual, que creo que debería ser la experiencia de inmersión en videojuegos definitiva en la próxima década, se beneficiaría de la utilización de la nube para aligerar los equipos personales de entretenimiento. Ojalá poder disfrutar de unas pequeñas gafas que nos permitan meternos en la piel del protagonista de un juego de aventuras a través de una jungla, donde los mosquitos pican de verdad, las pequeñas arañas trepan por tus piernas y los tesoros perdidos resplandecen a través de nuestros ojos digitales.