Urban Tecno ha utilizado su máquina del tiempo y te invita a un emocionante viaje a lo largo de los Estados Unidos de América en dos épocas totalmente diferentes, con dos vehículos totalmente distintos, pero que comparten la tecnología como referente. ¿Será una comparativa justa y equitativa?

La comparativa entre KITT y Tesla promete datos espectaculares

Descubre en los próximos párrafos qué aspectos tienen en común un coche de los años 80, conocido por ser casi el protagonista de una de las series más míticas al otro lado del charco y en nuestro país, y el coche eléctrico y autónomo que aúna toda la tecnología imaginable en la actualidad. Si quieres descubrir los entresijos de estas bestias de la carretera, continúa con nosotros.

Velocidad

Si hablamos de automóviles, lo primero que suele venir a la mente es la velocidad de los vehículos. En primer lugar, y hablando del famoso KITT, tenemos un espectacular Pontiac Firebird del año 1982. Este coche, al menos en la ficción, tenía una velocidad máxima de 200 millas por hora, lo que vendrían a ser 320 kilómetros por hora, cuando Michael Knight activaba el Turbo Boost que concedía a KITT unos segundos de aceleración máxima. Es más, en el Modo Súper Persecución, introducido en la cuarta temporada de la serie, el coche conseguía alcanzar las 300 millas por hora, es decir, 482 kilómetros por hora.

K.I.T.T. se enfrenta al todopoderoso Tesla. Geeks
KITT gana en cuestión de velocidad, aunque sea objeto de ficción

Tesla, además de ser un vehículo real, tiene unos límites más acordes a la lógica y la prevención en carrera, aunque solamente en sus modelos más sencillos. Como podemos informarnos en la página web de Electromaps, este modelo tiene una velocidad máxima de 210 kilómetros por hora. Ahora sí, hablando del último automóvil de la compañía norteamericana, el Tesla Roadster tendrá una velocidad punta de 400 kilómetros por hora. Quizás KITT debería tener miedo, aunque de momento esta ronda es para él.

Sistema y personalidad

Comenzaré hablándote del vehículo fabricado por la empresa de Elon Musk. En su Model 3, Tesla ya ha incorporado la octava versión de su propio sistema de software con muchas novedades. Por un lado, su increíble pantalla de 15 pulgadas, a modo de tablet, brindará información necesaria, incluida aquella relativa a la que habitualmente tendríamos en el cuentakilómetros. Música, navegación GPS o piloto automático son características que se han ido implementando a lo largo de las distintas versiones de software.

El software de Tesla no tiene comparación en el mercado de automóviles actual

KITT es un mundo aparte. Su sistema de software contiene una inteligencia artificial que posibilita al conductor tener un acompañante extra en el vehículo. Esto es posible gracias al microprocesador Knight 2000, que convierte al coche en un superordenador con conciencia. KITT puede pensar, tomar decisiones y comunicarse con las distintas personas que se suben al coche. Además, el vehículo podía reproducir música, vídeo a través de sus cámaras e, incluso, lanzar videojuegos en alguna de sus pantallas. De todas maneras, creo que este asalto es justo concedérselo al coche de Tesla.

Modos de pilotaje

Si por algo nos alucinaba la serie de televisión de los años 80, El Coche Fantástico, era porque conseguía trasladarnos a un futuro tecnológico que resultaba inimaginable en aquella época. Un ejemplo eran los distintos modos de conducción que ofrecía KITT a su flamante conductor. En el Modo Normal, Michael conducía el vehículo de forma corriente. Sin embargo, cuando se activaba el Modo Auto, KITT tomaba los mandos e, incluso, acudía a la llamada de su dueño. Utilizando el Modo Persecución, Michael conducía el coche, normalmente a velocidades altas, y la inteligencia artificial se encargaba de obstáculos que los reflejos humanos no conseguían percibir. Más adelante se introdujo el Modo Súper Persecución, del que os hablé anteriormente. El Modo Silencioso, por último, hacía pasar desapercibido al coche.

KITT ofrecía posibilidades más allá de lo concebible

Tesla no se queda corto ni mucho menos. Sus distintos modos de conducción van desde el que añade más suavidad a la dirección y una aceleración progresiva, pasando por la manera estándar de conducción, hasta el modo absurdo, nombre literal, que invoca un gasto extra de la batería a cambio de pegar tu cabeza al asiento mientras ves al resto de vehículo quedarse atrás. No obstante, prefiero los modos futurísticos del coche fantástico.

Extras

Conducir un coche de Tesla imagino que es una experiencia muy placentera, aunque la verdadera magia sucede cuando el vehículo actúa por su cuenta en Modo Autopilot. Algunas características más avanzadas del coche son la inclusión de conectividad Wi-Fi y LTE, el acceso a su interior a través de una aplicación para dispositivos móviles, con lo que la llave pasará al olvido y el control por voz.

Michael Knight disfrutaba de la mayor tecnología conocida en los años 80

Me falta espacio para contarte los artilugios con los que nos sorprendía KITT semana tras semana en sus épicas aventuras. Recuerdo, así haciendo memoria, que el vehículo disponía de una especie de escáner para detectar todo tipo de compuestos como si de un laboratorio portátil se tratase. El automóvil contaba con distintos armamentos y gadgets, entre los que se incluían lanzallamas, cañón de láser y un gancho para escalar si era necesario. Las videollamadas, la posibilidad de frenar otros coches, la liberación de oxígeno en situaciones de emergencia o el asiento eyectable eran mis favoritos.

Y sí, definitivamente me compraría antes un KITT, pero como debemos ser realistas, Tesla está haciendo una gran labor en el campo de la automoción. Su manera de conjugar vehículos eléctricos, autónomos y de gran impacto tecnológico lo convierten, en un futuro no muy lejano, en el rival a batir en cualquier mercado que ponga su ojo. Sin embargo, esa luz frontal roja desplazándose de izquierda a derecha y viceversa, a modo de pensamiento cibernético, fue un icono de mi infancia.