Durante el día de ayer, corrieron ríos de pólvora con una noticia: Twitter estaba empezando a probar en una serie de usuarios los tweets de 280 caracteres, exactamente el doble de lo que nos tiene acostumbrados.

Como explican en Quo, la restricción de los 140 caracteres se hizo pensando más en los tiempos de los SMS (que tenían 160), forzándonos a sintetizar, pero a día de hoy a sus creadores les ha parecido algo obsoleto y absurdo.

Por ello y de forma experimental, algunos elegidos están probando a escribir con el doble de espacio, permitiendo comprobar cómo afecta el límite de caracteres a la red social del pajarito. Obviamente, no es lo mismo escribir en inglés o francés que en japonés o chino, que con solo un carácter pueden referirse a una palabra.

Tras saberse la noticia, en Urban Tecno os mostramos cómo probar esos 280 caracteres antes que nadie sin necesidad de pertenecer a ese selecto grupo.

La esencia de Twitter es la capacidad de sintetizar

Así que, con el doble de espacio, más posibilidades para explayarnos y poder contar las cosas mejor, ¿no? ¿Se avecinará una época dorada para Twitter? Pues no.

La inmensa mayoría de los usuarios regulares consideramos que es un craso error. Un tiro en el pie de la red social, que pretendiendo buscar originalidad y darle un soplo de aire fresco a una masa de usuarios algo estancada, puede firmar su sentencia de muerte.

Por qué habilitar 280 caracteres en Twitter es un error

La esencia de Twitter es ser capaz de contar tu mensaje en 140 caracteres, un número aleatorio que podría ser igualmente 70 o 280, qué más da. El caso es que una vez establecidas las reglas del juego, entra en acción tu capacidad de sintetizar.

Nos ha pasado a todos: queremos contar un chiste, lanzar una conclusión, enviar un consejo… y nos las tenemos que apañar para ceñirnos en esa extensión.

Accediste a participar en Twitter, ahora cíñete a los 140 caracteres

Da igual que te expreses en español, portugués, inglés o catalán, sabes que para decir las cosas siempre hay más de una forma de hacerlo. Por cierto, el castellano es especialmente rico a la hora de encontrar léxico y construcciones gramaticales diversas.

De tu pericia dependerá que tu mensaje quepa en un tweet y además triunfe. No es la primera vez que un mismo mensaje en esencia tiene más éxito que otro expresado de manera diferente.

Además, es que tenemos recursos al margen del texto: vídeos, emojis, fotos y, por supuesto, nuestros amados GIFs: ¿acaso no son herramientas suficientes para satisfacer nuestras necesidades en Twitter?

Twitter es el microblogging en su máxima expresión: si queremos explayarnos tenemos redes como Facebook, Instagram (acompañado de una imagen o vídeo) o incluso las plataformas Medium, por señalar algunas. Redes sociales sin límite de extensión hay muchas, con límite solo una: Twitter. Y precisamente ese es su rasgo distintivo y diferencial.

Nos hemos acostumbrado a los 140 caracteres y la adaptación al doble de espacio solo tendría una consecuencia: la adición de paja a los tweets y la pérdida de capacidad de síntesis.

Si Twitter es la red social del humor, es porque es capaz de lograr con esa rapidez que seamos capaces de destripar la realidad con la precisión de un cirujano en solo 140 caracteres.

No obstante, en los últimos meses, ha surgido la tendencia de los hilos: una sucesión concatenada de tweets que nos permiten dividir un mensaje mucho más largo en una cadena de tweets unidos.

Esto nos ha permitido contar historias completas, argumentar a gusto y, por qué no decirlo: divagar y aburrir a la audiencia contando cómo nos hemos comido un yogur caducado.

Así que si queríamos explayarnos a gusto, el propio Twitter nos proporcionaba la solución de ir mencionándonos y crear un hilo. Y a veces se nos iba de las manos.

El principio del fin de Twitter

Resumiendo, con 280 caracteres nuestras neuronas tienen que readaptarse a un formato doble y consecuentemente, perderemos mordacidad. Habrá gente capaz de adaptarse, pero se perderá esa esencia de sintetizar, especialmente entre los usuarios que peor se expresen: ya no necesitarán ser tan precisos.

Además, con esta medida Twitter comienza a diluir su rasgo diferencial, pareciéndose cada vez más al resto de las redes sociales. Sí, sigue teniendo límite, pero pierde parte de su encanto.

Sinceramente, no creemos que un usuario de Snapchat, Facebook o Instagram vaya a venir a Twitter porque haya más espacio. Pero sí que es más probable que la calidad de los tweets disminuya y desaliente a algunos usuarios.

Porque total, ya puestos, si doblamos la capacidad hasta los 280 caracteres, ¿por qué no ir más allá y poner el tope en los 500? O incluso en los mil. ¿Dónde está tu límite? Ya nos imaginamos rellenando un papel en blanco como en un examen.

Así que como todavía se trata de una medida experimental, desde aquí y habiéndonos hecho eco de la repercusión de este experimento en Twitter, deseamos que los que mandan en la red social del pajarito azul se lo piensen dos veces antes de duplicar el espacio disponible.