A pesar de los fallos o problemas que pueda surgir a lo largo de la experimentación en una nueva tecnología, la grandes empresas se caracterizan por no abandonar sus proyectos, sobre todo si han invertido una suma de dinero considerable. Uber tuvo su ración de polémica a raíz del atropello de una señora con uno de sus coches autónomos, pero la compañía y sus inversores siguen con la idea de hacer realidad un modelo de negocio donde los vehículos no necesiten de un conductor.

Dinero a cambio de la revolución

Si no conoces la realidad de Uber, en su versión experimental sin conductor, te diré que en estas últimas fechas, los rumores apuntan a que recibirá una jugosa inversión, se habla de mareantes cifras cercanas a los 1.000 millones de dólares, para que el proyecto de coche autónomo acabe siendo una realidad cuanto antes. Muchas empresas e inversores privados se encuentran tras esta cifra, aunque podríamos destacar, tal y como hemos podido leer en el medio de comunicación norteamericano Business Insider, a Softbank, una entidad bancaria japonesa y a Toyota.

Uber quiere apostar por la conducción autónoma. Recode
Uber quiere controlar todos los aspectos de la tecnología autónoma

Además, Uber no se conforma con adaptar la tecnología de otras empresas a sus propios vehículos, sino que quiere ir un paso más allá. La empresa norteamericana está decidida a equipar a sus vehículos con el software y el hardware desarrollado en sus departamentos técnicos y de ingeniería. Las razones podrían resumirse en tres. Por una parte, Uber quiere tener control total sobre la experiencia de sus usuarios. Además, como segundo punto, la empresa no está dispuesta a compartir beneficios con terceras compañías. Por último, la compañía cree que esta tecnología podría ser utilizada para otros fines, obteniendo mayores beneficios, que la propia industria de la conducción autónoma. Habrá que ver cómo la resulta la aventura a la empresa, pero sus inversores esperan resultados a muy corto plazo.