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Uber es acusado por el órgano judicial de Estados Unidos por una cuestión no tenida en cuenta en cuanto al uso del servicio por personas con discapacidad. He aquí el motivo de la demanda.

Hace aproximadamente que los servicios de transporte ajenos al taxi comenzaron a operar a nivel internacional. El desarrollo de las plataformas online han provocado, desde entonces, múltiples protestas debido a su posible competencia desleal. Con el paso de los años, este problema no ha sido disipado debido a las diferentes sentencias pronunciadas en aquellos países en los que este tipo de compañías trabajan. Más allá de ello, ¿es Uber una empresa sin más problemas adicionales?

Lo cierto es que no. La firma estadounidense, fundada en el Estado de California, basa su diferenciación en la creación de un algoritmo. La aplicación basa el uso del servicio a la disponibilidad de vehículos, actuando como una pasarela de comunicación entre los conductores y los clientes. En relación a una serie de criterios, se establece un precio y, si el usuario está de acuerdo, se formaliza el transporte de la persona. Todo ello sucede, además, de forma automática.

¿Cuál es el problema en una propuesta de estas características? Uber, al igual que ocurre con otras muchas plataformas de esta clase, no tiene en cuenta más factores que sí pueden ocurrir en la vida real. Esto ha provocado que haya sido acusada de afectar negativamente a los usuarios que sufren algún tipo de discapacidad física. El Departamento de Justicia de los Estados Unidos ha manifestado el rechazo al uso de una de las políticas de la compañía respecto al servicio.

Este es uno de los principales problemas que hay tras la automatización al máximo del servicio. Aspectos cotidianos que pueden surgir en el día a día no son tenidos en cuenta y, como consecuencia de ello, se puede violar alguna Ley prevista en el ordenamiento jurídico. En esta ocasión, ha sido el propio órgano jurisdiccional estadoiunidense el que se ha querido manifestar al respecto. Y bien, ¿dónde reside la problemática?

Al parecer, los tiempos de espera ha provocado que algunas personas con discapacidad, durante años, hayan tenido que pagar un precio extra respecto a cualquier otra persona. Esto tendría que ver con los tiempos de espera que ostenta Uber a la hora de contratar un servicio determinado por la persona.

Uber y su política de retrasos en la puesta en marcha del servicio

Para entender el motivo del precio extra que, al parecer, han pagado los usuarios con algún tipo de discapacidad física, es necesario determinar cómo funciona la tecnología propuesta por Uber. Tras la contratación del servicio de transporte, la app establece una serie de mediciones para determinar la calidad el servicio. Con estos datos, se realizan posteriormente estudios sobre eficiencia, calidad y, por supuesto, recopilación de información de trayectos.

Uber es acusado de discriminar a sus usuarios con discapacidad al utilizar su servicio

Uber ha crecido de forma exponencial en el mercado durante años. Blog del transporte e infraestructura

Tras llegar al lugar designado para comenzar el servicio, se establece una tarifa adicional si la persona que ha contratado el servicio no se encuentra en el lugar de recogida. Uber, según se puede leer en el portal especializado The Verge, establece que, pasados 2 minutos sin comenzar el viaje, se cobrará un coste adicional por este concepto. La clave de la problemática está relacionada, precisamente, con la variable que fija el cobro de dicha tasa extra. ¿Por qué?

Puede ocurrir que una persona con discapacidad tenga más dificultades para acceder a un vehículo. Si a ello hay que añadir la necesidad e plegar una silla de ruedas, por ejemplo, para guardarla en el maletero, lo más probable es que dichos 2 minutos se consuman de forma irremediable. El problema, por tanto, está directamente relacionado con el momento en el que encima el contador. En caso de Uber, esto se determina al comenzar el recorrido, en vez de determinar el momento de la llegada de la persona al lugar acordado.

Un problema que evidencia la robotización de un algoritmo sin empatía

Es lógico que un algoritmo, por el momento, no sea capaz de establecer excepciones. Al fin y al cabo, se trata de una tecnología que se encarga de medir variables al uso. En el caso planteado, se viola claramente el Título III de la Ley de Estadounidenses con Discapacidades (ADA). Esto, además, lleva ocurriendo desde el año 2016, momento en el que la compañía de San Francisco introdujo esta medida para combatir los tiempos de espera de sus servicios.

Uber es acusado de discriminar a sus usuarios con discapacidad al utilizar su servicio

El algoritmo de Uber no ha tenido en cuenta la variable de la presencia de usuarios con discapacidad. AD

La compañía no está de acuerdo con la acusación, afirmando que su trato a los clientes siempre intenta acomodarse a las exigencias del usuario. Al parecer, va a proceder al reembolso de las tarifas adicionales cobradas a las personas con discapacidad durante todo este tiempo. De igual forma, procederá a la exención de este pago de ahora en adelante a aquellos clientes que acrediten contar con un certificado oficial de discapacidad.

Pese a esta mejora de la calidad del servicio que se espera, parece obvio pensar que nos encontramos ante una tecnología basada en inteligencia artificial que requiere de múltiples mejoras en los próximos años. Al fin y al cabo, hay que incluir este tipo de hipótesis para la configuración de un servicio de calidad.

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