Un profesor universitario ha ideado el enemigo perfecto contra el uso incorrecto de la IA en clase. Y es la propia IA

Este docente, de la Universidad de Nueva York, recurre a un sistema de IA para evaluar la comprensión real de sus estudiantes

Un profesor universitario ha ideado el enemigo perfecto contra el uso incorrecto de la IA en clase. Y es la propia IA
El uso de la IA por parte de estudiantes universitarios puede ser combatido con más IA
Publicado en Tecnología

Panos Ipeirotis llevaba con la mosca detrás de la oreja meses. Los trabajos que presentaban sus alumnos eran impecables. Estaban bien escritos, perfectamente estructurados y tenían un tono casi de informe de consultoría. Sin embargo, cuando sus estudiantes tenían que defender sus redacciones, un problema se hizo patente: muchos no sabían explicar por qué habían tomado ciertas decisiones ni justificar sus razonamientos. Evidentemente, esta fue la señal de alarma definitiva.

Combatiendo IA con IA en la universidad

El profesor dejaba claro en su blog que "si no puedes defender tu propio trabajo en vivo, entonces el artefacto escrito no está midiendo lo que crees que está midiendo". En esa entrada de su página web personal, Panos dejaba claro cuál era su postura respecto al uso de la IA en la educación: los trabajos tenían en forma cada vez más pulida, pero quienes los escriben no estaban entendiendo su contenido.

Para solucionar este problema, el profesor decidió "combatir el fuego con fuego". Es decir, utilizó IA para arreglar el problema generado por esta tecnología. La solución que propuso fue tan clásica como inesperada: recuperar los exámenes orales y ayudarse de inteligencia artificial. Junto con otro docente, Panos ideó un agente de IA que hacía las veces de examinador, como si fuera un profesor hablando cara a cara con el alumno. La IA conversaba, hacía preguntas y escucha las respuestas para comprobar si el estudiante entiende realmente su trabajo.

Para que la conversación sonara natural utilizaron una tecnología de voz que permite a la IA hablar y escuchar como una persona. Preparar el sistema fue muy sencillo: solo tuvieron que decirle qué preguntas debía hacer y sobre qué temas. El examen se dividía en dos partes. Primero, la IA preguntaba al alumno por su proyecto final y le pedía que explicara por qué tomó ciertas decisiones y qué ideas había detrás de su trabajo. Después, le planteaba un caso visto en clase y le obligaba a razonar en ese momento, sin preparación previa.

En poco más de una semana se examinó a 36 estudiantes. Cada examen duró unos 25 minutos y el coste total fue muy bajo, alrededor de 15 dólares en recursos informáticos. Hacer lo mismo con profesores o asistentes habría sido mucho más caro. Sin embargo, los estudiantes aseguraban que aunque el sistema medía mejor la comprensión real, esta evaluación era más estresante que un examen escrito.

La educación está en un momento complicado, ya que la IA ha hecho que algunas evaluaciones, como los trabajos escritos, ya no sirvan para medir bien lo que saben los alumnos. El futuro podría pasar por realizar exámenes en directo con sistemas inteligentes, ya que la idea de fondo es simple: volver a comprobar si el estudiante entiende de verdad lo que dice.

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